Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

columna H ace más de 170 años, para ser exactos en 1849, José Victorino Lastarria escribía lo siguiente: “En Chile todos chismean. Unos por oficio, otros por beneficio: éstos de buena fe, aquellos por malignidad; tales por costumbre, esos otros porque no tienen qué hacer. Un amigo le cuenta a usted, sin ánimo de ofender, lo que ha dicho contra la conducta de usted; y si falta un amigo, se lo repite a usted una señorita con todo su candor en los labios, y si usted no tiene amigos ni amigas, encuentra usted a cada paso chismosos que gastan la ofi- ciosidad de decírselo, o cándidos que se lo dicen sin saber cómo. El chisme está allí en el carácter nacional, o mejor dicho, en la naturaleza orgánica del chileno”. El texto se llama “El manuscrito del diablo” y es un re- trato feroz y certero acerca de Chile y la chilenidad, una suerte de cuadro de costumbres en que Lastarria disec- ciona a la sociedad de su época, pero también a los que vinieron y a los que vinimos y nacimos y crecimos en esta franja de tierra: “El chisme es un elemento que mantie- ne el fuego sagrado en el corazón. Sin el chisme la vida del chileno sería tan insípida como la de una monja; tan fastidiosa, tan llena de tedio como la de un encarcelado en prisión solitaria: no hallarían qué hacerse, no tendrían qué conversar, no sabrían emplear sus horas. Lo más cu- rioso es que ellos no saben que son chismosos, y cada cual afecta horror a las rencillas, pero en eso tienen razón, por- que la mayor parte chismea sin saberlo”. Lastarria no se aventura a lanzar todas estas observa- ciones de manera directa, sino que se inventa un relato en el que encuentra un misterioso documento escrito por el diablo y es él —el diablo, sí— quien realiza todas estas observaciones sobre Chile y los chilenos, y quien se de- tiene en este amor por el chisme, que podría ser también, en otras palabras, un amor por las historias, por que nos cuenten una historia que nos involucre de alguna forma o que al menos sea capaz de llamar nuestra atención. Quiero ir hacia allá, a la relación entre chisme y narración, entre chisme y escritura, entre chisme y deseo de que nos cuen- ten una historia, pero antes quisiera decir que ese pasaje de Lastarria lo descubrí en un libro que se acaba de traducir y que viene muy al caso: Rumores , del filósofo esloveno Mla- den Dolar, quien menciona en el prólogo a Lastarria pues los traductores del libro —los chilenos Ignacio Veraguas y David Parra— le soplaron ese pasaje y la relación del chis- me y los rumores con nuestro país. El libro de Dolar es tan estimulante como sorprendente en su indagación filosófi- ca del rumor, y en cómo este le sirve para leer el presente —la comunicación en tiempos de redes sociales, las fake news , las teorías de la conspiración, los malos entendidos que terminan por resquebrajar el espacio común. Dolar se detiene en el chisme para tratar de diferenciarlo de los simples “rumores”, pero más que quedarnos con su definición, quizá sea necesario irnos a otro texto clave para entender la relación del chisme con la narración: “El relato indefendible”, de Edgardo Cozarinsky, un ensayo que publi- có originalmente en 1973 —y que luego lo sumó a sus libros Museodel chisme (2005) y Nuevomuseodel chisme (2013)—, en que define este artilugio como una suerte de origen secreto de la novela moderna y se aventura a lanzar una definición que nos puede servir para aclarar ciertas dudas: “El chisme es, ante todo, relato transmitido. Se cuenta algo de alguien, y ese relato se transmite porque es excepcional el alguien o el algo: puede concebirse que se cuente una trivialidad de un alguien prestigioso, o un algo insólito de un sujeto oscuro; difícilmente, una trivialidad de un desconocido, y no es fre- cuente que coincidan personaje y proeza”. El rumor no solo mantiene viva la conversación: también puede estar en el origen de la literatura. A partir de Lastarria, Onetti, Cozarinsky y Dolar, esta columna explora su potencia como máquina narrativa, sostenida por las ganas de contar y escuchar historias. diego zúñiga Escritor y periodista. Ha publicado Camanchaca (2009), Racimo (2014) y Tierra de campeones (2023), entre otros libros. Fue editor de Cultura de revista Qué Pasa y ha publicado enmedios chilenos y extranjeros. Es miembro de la editorial Montacerdos. chisme, goce y narración 24

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=