Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

columna roedor DEL AIRE E l rumor está hecho de aire. Información imprecisa de presencia fugaz e inmaterial. No tiene contor- nos, no le pertenece a nadie y puede llegar a estar en todos y todas; se alimenta de asociaciones li- bres, inunda el espacio en un tiempo específico, por lo general breve antes de dejar de ser rumor y convertirse en un hecho, o en nada. Es de corta vida y de largo al- cance. Está en el afuera, y como fantasma circula por las calles del mundo dejando huellas, que son a su vez infi- nitas versiones de sí. Hermanos sonoros del rumor son el murmullo, el su- surro, el zumbido; decibeles parecidos, a ras porque nada se sabe en realidad, nada está confirmado, no hay última palabra. Cuando se constata deja de ser rumor y vuelve al aire de donde ha venido, o bien, se convierte en certeza de voz alta. Pero antes en el oído se congrega un eco de voces, masa informe de palabras que corren, y corroen a veces, confusas en sus construcciones imaginarias. Se nutren en cada uno de sus paraderos. El día es un rumor constante a diferencia de la noche, que en su silencio es secreto. Miles de voces se esparcen como esporas, y quizás sea esto, su modo de esparcimiento, lo más significativo del rumor: cómo avanza, lo rápido que se propaga y lo llena todo. Se- gún la época se difunde de manera diferente, imagino un rumor en el paleolítico o uno en la modernidad. Según el mapa también es distinto, quizás con más o menos énfa- sis, con más o menos volumen se propaga un rumor en Suiza o uno en Brasil. En el mapa se le ve andar y arder en todos sus colores, nacer y morir tantas veces; quién habrá elegido los colores de los mapas. Difícil rastrear los orígenes de un rumor, aunque quizás ahora menos. En la actualidad los rumores van de la mano de las redes, del hashtag , del algoritmo, y así la cadena del ruidoefímeroy siempre encendidoen sus alarmas, amenu- do falsa alarma. La inteligencia artificial, con su posibilidad infinita de crear imágenes, crea rumores y, de paso, pone en duda lo real. Una imagen da pie a un rumor, peligro: es el arma cargada de los tiempos. Tiempos que no se detienen a comprobar nada, solo avanzan voraces en su aceleración. ¿Hacia dónde? La sociedad de consumo se hace del rumor para consumar el consumo, inventa necesidades, convence a la manada que se suba al carro, nadie quiere quedar afue- ra. Hay un término popular entre los jóvenes —FOMO, del inglés fear of missing out — que significa miedo a perderse algo, a no ser parte: del concierto, del restorán, del viaje, de las zapatillas de moda, como si todo lo que rodeara a dicho término estuviera compuesto de rumor: motor activo y fundamental en las interacciones económicas. Hay quienes contribuyen a la aceleración del rumor, hay otros más indiferentes, aunque todos aportan en alguna medida al collage que crece en el aire de algo por venir. En ese tránsito se generan adhesiones o rechazos: rela- ciones humanas. Se puede terminar cruzado con alguien que no conocemos por una seguidilla de rumores. A nadie le interesa saber de dónde vino, solo se sabe que llegó y hay que seguir empujando. “Si el río suena es porque pie- dras trae”, dicen. Quién se hace cargo. Anonymous opera como el rumor: colectivo, descentralizado, sin registro ni estructura fija. A nadie le pertenece, el rumor llega, no lo andamos buscando. Esparcir rumores no cuesta nada, se esparcen solos, en un soplido de diente de león. Más difícil es revertirlo en sumentira. Se rumorea que pasó esto y esto otro, incluso aquello. “Lo que se ve, no se pregunta”, con- testó con elegancia Juan Gabriel. A los amantes les resbalan En el principio fue el rumor, rumor de dioses o de humanos, rumor de especies. Hermano del murmullo y el susurro, avanza de boca en boca, de pantalla en pantalla. Esparcirlos no cuesta nada, se esparcen solos, en un soplido de diente de león. Se rumorea que pasó esto y esto otro, incluso aquello. “Lo que se ve, no se pregunta”, contestó con elegancia Juan Gabriel. Milagros Abalo Profesora, editora y escritora. Ha publicado La normalidad de una familia (2012), Esto es (2016), Hábitat (2018), Una luz sin borde (2021), Apariciones (2023) y Niña (2025). 16

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