Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile
Y esta estupidez natural me lleva a varias cavilaciones. La primera foto- grafía cuyo original se conserva data de 1826, pero hay constancia de una toma anterior, La table mise, de 1822, de la que solo sobreviven reproduc- ciones como referencia. Felicidades, la fotografía ha cumplido doscien- tos años y podemos darnos más que satisfechos por el cometido que ha cumplido. Pero es previsible que, a partir de ahora, la fotografía, tal como la conocemos, vaya convirtiéndose en una práctica residual dentro de la masiva producción de imágenes. Cada vez más abundarán imágenes hechas por máquinas para comuni- carse con otras máquinas, que nos dejarán a los humanos al margen. El crítico estadounidense Colin Wester- beck concluía que cuando un medio de comunicación pierde su función social se convierte en arte. Le pasó a la pintura cuando su razón de ser fue usurpada por la fotografía. Y ahora es la fotografía la que debe replegarse: pronto solo le quedará el arte. Por eso saludo a aquellos disidentes que proponen fórmulas de resisten- cia. La primera fotografía, La table mise , era un antotipo, es decir, una im- presión efectuada sobre emulsiones fotosensibles a base de plantas (Niép- ce utilizó aceite de lavanda). Frente a una tecnocracia disruptiva pero tam- bién contra el efecto contaminante de los químicos empleados en la foto- grafía convencional, algunos autores con sensibilidad ecológica recurren a procedimientos alternativos como el cafenol (revelado a base de café) o a emulsionar sus papeles con espina- cas, amapolas o romero. Representan la actitud testimonial y poética, pero también la metáfora del puñado de irreductibles galos rodeados por le- giones enteras de romanos. Ojalá lo que quede de la fotografía nos depa- re aventuras tan emocionantes como las de Astérix y Obélix. ponemos: causa conmoción que una imagen fotorrealista generada por el programa Stable Diffusion ha ganado un importante concurso fotográfico internacional. Desconcertados, los pe- riodistas y los voceros del sector se preguntan si llegará el momento en que una pseudofotografía de este tipo se imponga en el World Press Photo. Pero la pregunta está mal formulada. Lo que deberíamos cuestionar es si en el escenario actual seguirá tenien- do sentido una convocatoria como la del World Press Photo. Hace bastante tiempo cayó un meteorito y los fo- tosauros hemos hecho como que la cosa (la postfotografía) no iba con no- sotros. Hasta que nos hemos dado de bruces con este nuevo régimen visual propiciado por algoritmos. No quiero caer en la tentación de preguntarle al Chatgpt cuál es el porvenir de la fotografía. Prefiero seguir privilegiando mi estupidez natural a su inteligencia artificial. Frenografías 3 (y fragmento de la obra) (2021), de Joan Fontcuberta. 12
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