Palabra Pública N°38 agosto - septiembre 2026 - Universidad de Chile

la forma derivada cahuinero a la que define como “bulli- cioso, vocinglero y enredoso”. Se trata del antecedente más cercano al significado actual de la palabra. En resumen, el cambio semántico de cahuín comienza con “junta” (1606), continúa con “borrachera” (1765), “fes- tín” (1777) y “bullicio” (1910), yfinaliza en “rumor y conflicto” (2010). El significadode llegada no es arbitrario. Se relaciona parcialmente con lo que ocurre en una junta: una reunión en que se discute a muchas voces y donde, en apariencia, hay desorden. Un observador externo a la cultura no pue- de comprender el fenómeno. Lo que para los mapuche era un ejercicio político hecho a base de palabra y reciprocidad, para el oído ajeno era ruido sin propósito y confusión. La palabra fue perdiendo su contenido hasta quedar reducida a una pura cáscara. Así ingresó al habla chilena. El caso de cahuín no es aislado. Muchas voces de origen mapuche pasaron al español de Chile con un descenso de estatus. Palabras como quiltro, piñén, pilcha y chacota en- traron significando cosas y, a la vez, comunicando juicios: ‘impureza’, ‘pobreza’, ‘falta de seriedad’. Esto no es casual. Cuando dos lenguas conviven bajo un mismo techo, la de la nación sometida tiende a heredar los estereotipos que afec- tan a quienes la hablan. El estatus del pueblo sometido es el que le asigna la nación dominante. El Estado chileno le nie- ga reconocimiento al pueblo mapuche desde que lo derrotó militarmente y lo incorporó por la fuerza. Las palabras del mapudungun que han entrado al español de Chile no tienen permitido circular en todos los espacios de lo público. Están confinadas en la oralidad coloquial. De hecho, la palabra cahuín no aparece en medios escritos fuera del ámbito de la farándula, un campo de la cultura que carece de prestigio. Sin embargo, la estigmatización no ha impedido que estas palabras se afianzaran en el habla chilena. La textu- ra fonética de cahuín, quiltro, piñén, pilcha y chacota aporta una expresividad que sus equivalentes de origen español no poseen. Por eso los hablantes chilenos las adoptaron, y se han convertido en patrimonio de nuestra identidad lingüística. Se trata de una paradoja productiva: el despre- cio social hacia lo mapuche convive con una dependencia expresiva real hacia su lengua. En el idioma mapuche existen las palabras rüf , “verdad”, y koyla , “mentira”. No hay una palabra para referir la verdad y la mentira a medias. Es curioso: el origen de cahuín es mapuche, pero el mapudungun no posee una palabra con un significado equivalente al cahuín del habla chilena. Para expresar esta idea, habría que acuñar un neologismo; por ejemplo, kayñekünuchepeyümlu dungun , que significa “co- mentario que deja a las personas enemistadas”. En el mapudungun de hoy los significados “junta para to- mar acuerdos” y “fiesta comunitaria” se han separado endos palabras distintas: trawün y kawiñ , respectivamente. La for- ma kawiñ es lamisma que el padre Valdivia reportó en 1606, pero su contenido ahora consiste en la celebración que, con música y baile, acompaña a las competiciones de chueca y las carreras de caballo en las comunidades. A la luz de lo an- terior, el apellido Maricahuin puede ser reinterpretado. Yo recuerdo que Gastón era un niño alegre. Si en la escuela de Purranque le hubieran enseñado los significados de su ape- llido, y dado a elegir entre el antiguo y el moderno, Gastón habría dicho “diez fiestas”, “diez veces festejaremos”. Y, en- tonces, los demás habríamos formado un círculo alrededor de él para abrazarlo y felicitarlo. Imagen del Atlas de laHistoria Física y Política de Chile , de ClaudioGay (1854). Crédito: memoriachilena.gob.cl 9

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