Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile

verse a nivel político. No existe una solución tecnológica milagrosa. Mientras no exista una alternativa social real, será difícil imaginarla para la ia. Tu proyecto Carrier Bag , en el que trabajas junto al artista Francis Hunger, por ejemplo, busca recopilar y difundir historias no heroicas sobre la tecnología, ba- sadas en sus dimensiones materiales, para intentar entender qué es lo que está ocurriendo de verdad. —No creo que la tecnología sea mala en sí misma, pero sí que la idea dominante hoy es la de una tecnología agresiva a gran escala: conquistar, colonizar, avanzar hacia el espa- cio. Nos interesan tecnologías más humildes, preocupadas de la vida humana y su mantención. El sentido original de Carrier Bag viene de un texto de la escritora Ursula K. Le Guin [ La teoría de la bolsa de la ficción , de 1986]. Solemos imaginar que las herramientas principales en la Edad de Piedra eran lanzas y flechas para cazar animales grandes. Pero ella propone que la tecnología fundamental probable- mente fue una simple bolsa tejida para recolectar frutas y alimentos del bosque, la parte más recolectora de la cultura del cazador-recolector. En una época en que la tecnología está tan monopolizada por grandes corporaciones y sole- mos trabajar, refinar ymejorar las herramientas de otros, es importante mantener cierto control: hacer cosas pequeñas, quizás poco elegantes, pero propias. Enuna entrevista señalaste que incluso si redirigiéra- mos el desarrollo de la ia hacia objetivos más sociales y responsables, seguiría generando impactos ambientales y pérdida de empleos. Ese tipo de problemas hacen im- posible ver un buen final. —Estos problemas podrían resolverse, pero hoy no hay interés en hacerlo. Técnicamente ya es posible crear mode- los más pequeños y eficientes, pero las corporaciones están enfrascadas en una carrera por asegurar recursos, sin incen- tivos para reducir su impacto ambiental. Podemos imaginar otro escenario, donde Estados o grupos de personas, por fuera de las grandes corporaciones, aseguren recursos para controlar su propia producción de ia. Eso permitiría el uso dedatosobtenidosde formaéticayunaprotecciónambiental y laboral. Pero no es probable que suceda en estemomento. Me recuerda al lema punk de “no hay futuro” que tra- bajóMarkFisher. Creo que la cita quemás he escuchado en el último tiempo es esa que dice que esmás fácil ima- ginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Pero quizás sí haya futuro. —Siempre lo hay. Ha habido muchos momentos en la historia en que el futuro parecía muy complicado, pero en las crisis se abren posibilidades inesperadas. Hay que estar atentos para identificar las condiciones que permitan crear soluciones. Es difícil pensarlo en abstracto. Imagen de la obra Factory in the Sun (2015), de Hito Steyerl, expuesta en la 57ª Bienal de Venecia. Crédito: Felix Hörhager/dpa Picture Alliance vía afp. 7

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