Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile

S e nos ha invitado a hablar del futuro. Una invitación que, más que un encargo, es un gesto provocador, casi un desafío. Porque el futuro —ese terri- torio de lo que aún no ocurre— no siempre necesita ser nombrado para hacerse presente. A veces basta con que algo destelle para que comience a desplegarse ante nosotros. Es lo que ocurre con SUMAR, archivos del fraca- so , el último estreno del Centro de Investigación Teatro La Peste de Val- paraíso. Con esta obra, la compañía —orgullosamente porteña— celebra 25 años de existencia indagando en lenguajes escénicos contemporá- neos y planteando una crítica social y política constante. Entre su larga tra- yectoria destacan Secreto de camarín (2009), Todo es cancha (2014), Proyec- to vitrinas (2016), Negros (2017), Feroz (2019) y Violentos (2023), entre mu- chos otros montajes. Dirigida por Danilo Llanos, SUMAR marca el punto de consolidación de un lenguaje teatral, en el que la presencia de materiales literarios densos ha sido un rasgo persistente. Está basada en la novela homónima de Diamela Eltit publicada en 2018, donde se narra la historia de un grupo de vendedores ambulantes que decide emprender una marcha de 370 días para llegar a La Moneda, el centro del Estado, lo que puede leerse como una alego- ría sobre el modo recursivo en el que opera la estructura de explotación del neoliberalismo, y donde la figura del vendedor ambulante encarna su para- doja más aguda, al ser, a la vez, sujeto y agente de su propia explotación. Así como en la novela que le sirve de base, el montaje pareciera trabajar sobre la repetición incesante de lo mismo. Lo que está en juego no es la idea del eter- no retorno, sino más bien la noción de un ritornelo . Ese “siempre una vez más” que constituiría la historia de la clase obrera: casi trágica, pero no fa- tal. Pues si la explotación no tiene fin, las formas de rebelarse tampoco. La obra comienza con una interven- ción del “joven del semáforo” (Felipe Carvajal), un artista callejero cuya ru- tina se irá intercalando cada tanto con la secuencia central de la obra. Lo no- table de supresencia es, precisamente, que no se trata de un personaje: Carva- jal no interpreta a un artista de la calle, sino que lo es en la vida real, y todo el conjunto de su rutina —canto, rapeo, baile, malabares y, finalmente, “pedir unasmonedas”—es un repertorio que trae desde ese lugar y que se superpo- ne a la escena docta del teatro. Por ello, sus intervenciones resul- tan espontáneas y reales, logrando generar una modulación anímica que contrasta en ritmo y en timbre con la densidad de la trama central. En efecto, la obra se irá articulando en torno a tres personajes —Aurora Ro- jas, Casimiro Barrios y Ángela Muñoz Arancibia (interpretados por Katty López, DanielAntiviloyDaniellaMisle respectivamente)—, quienes forman parte de esta marcha. Manteniendo una estricta frontalidad durante gran parte del montaje, repiten una misma acción: caminar y hablar. Con un tono, por momentos, plagado de una ironía dolorosa, y en otros, describiendo crudamente su situación, estos prota- gonistas se configuranmás bien como voces que van construyendo una tex- tura polifónica. Sus discursos tienden a repetirse en la voz del otro o entran en un diálogo sin réplicas, como en un canon continuo que solo se interrum- pe en algunos momentos, cuando se produce una correspondencia entre discurso, cuerpo y personaje. SUMAR, archivos del fracaso (2025), de Teatro La Peste Un futuro sin después teatro mauricio barría Dramaturgo e investigador teatral. Doctor en Filosofía conmención en Teoría del Arte y Estética de la U. de Chile. Profesor asociado del detuch. palabra crítica 62

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