Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
Esta textura sonora va dando lugar a lapresenciadeungranpersonajecoral. De algunamanera, aun cuando tengan nombre propio, todos comparten una condición de precarización que los reúne. La precarización es, en efecto, el relato de esta comunidad de cuerpos marchantes. La escena está práctica- mente vacía, y de vez en cuando unas proyecciones que citan determinados textos de la novela original cubren el fondo del espacio. Al poco rato nos damos cuenta de que cada uno de es- tos cuerpos está montado sobre una caminadora automática que, a la larga, se convierte también en un personaje: acaso lamarchamisma expuesta como un artefacto inexorable. Es notable el efecto que produce esa acción monótona, reiterativa y automática. En definitiva, es el gesto recursivo de la caminata lo que arti- cula laobra en todas sus dimensiones. La tensión de esos cuerpos que inten- tan sostener el ritmo sin tropezar, el esfuerzo jadeante de esas voces que persisten a pesar del cansancio real y que pugnan por enunciar esas largas, complejas y lúcidas frases, que termi- nan por operar como prótesis de esos cuerpos precarizados. Salvo por las intervenciones del jo- ven y el magistral momento de stand up “flaite” protagonizado por el elenco, todo lo demás es un andar incesan- te hacia un “por-venir” que no llega: cuerpos que avanzan y, sin embargo, permanecen en el punto inercial de su propio desplazamiento. Es allí donde la referencia de la obra se desnuda, pues lo que resuena es una aguda reflexión sobre lo que nos ha pasado en estos úl- timos años: la revuelta social de 2019, el largo y obediente confinamiento pandémico y el fracaso de un proce- so constituyente que imaginábamos transformaría nuestra sociedad. La ironía de la marcha se hace evidente: caminar no es siempre avanzar y avan- zar no es siempre llegar. Sin embargo, caminar es lo único que les queda a estos cuerpos que se extenúan realmente en el trans- curso del montaje. Caminar es una forma de entrega, pero también de resistencia. Caminar insubordina el tiempo cronométrico y lineal del capital, y nos abre a otra dimensión temporal, porque el verdadero asun- to del montaje es la promesa y no la fatalidad, y la promesa es, en sí mis- ma, una figura del futuro. sumar, archivos del fracaso Centro de Investigación Teatro La Peste Dirección y diseño integral: Danilo Llanos Quezada Elenco: Katherine López, Daniel Antivilo, Daniella Misle, Felipe Carvajal Pero la promesa solo habita en lo imposible. Como el perdón —así nos recuerda Jacques Derrida—, solo hay promesa de lo imposible, y es preci- samente esa imposibilidad la que la hace posible. El futuro del que habla SUMAR no es el de un devenir utópi- co ni su contrario cínico y distópico. Es, más bien, un futuro recursivo : el de la una promesa siempre por cum- plirse, que difiere incesantemente su realización y que, en ese diferimiento, mantiene abierto el tiempo de lo por- venir. El fracaso de una promesa no es una derrota, así como el acto fallido no es sino aquello que siempre retor- na. Porque el futuro no es la esperanza por venir, ni siquiera el advenir de lo inesperado: el futuro es la posibilidad, siempre abierta, de un ahora. 63
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