Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile

casi consumada, una temporalidad crepuscular y vacía, pregnada de pesi- mismo y realismo tecnológico. La primera es Years and Years (2019), una coproducción de hbo y bbc que proyecta, a lo largo de 15 años —desde 2018—, la vida de una familia inglesa en paralelo a las transformaciones po- líticas, ambientales y tecnológicas. Se trata de unaminiserie autoconclusiva, realizada en la prepandemia, que nos muestra un mundo atravesado por crisis migratorias y el ascenso de la derecha populista; por amenazas nu- cleares y colapsos climáticos —desde el fin de especies hasta la lluvia eter- na o la escasez de alimentos—; por la utopía transhumanista de abandonar el cuerpo y migrar a la nube, y por la proliferación de fake news como forma de materializar un poder autoritario, solo por mencionar algunos ejes. La novedad es que esta serie fun- ciona como una “saga familiar”, mostrando cómo un grupo humano es impactado por el acontecer histórico y tecnológico a lo largo de los años has- ta llegar a su descomposición. A partir de la extrapolación de tendencias que hace siete años atrás eran apenas inci- pientes, la serie anticipa hechos que, a la luz del presente, resultan inquie- tantemente reconocibles: pandemias, revueltas globales, un auge de las guerras, de los gobiernos populistas autoritarios, de las fake news y de la cri- sis identitaria adolescente en mundo saturado de pantallas. En ese sentido, Years and Years parece ser la crónica de una muerte anunciada, donde las estructuras institucionales —en todas sus escalas—parecen haberse roto. La segunda serie es Devs (2020), del prolífico Alex Garland, guionista y director de diversas producciones audiovisuales que apuntan al futuro tecnológico y distópico. Se trata de una miniserie autoconclusiva —como la anterior— de atmósfera y tempo- ralidad lúgubre; un thriller político y tecnológico que tiene a una inteli- gencia artificial en su centro. Se trata de una empresa, Devs , que desarrolla un supercomputador cuántico que utiliza un algoritmo para predecir he- chos basándose en el conocimiento de las variables genéticas o estruc- turales del pasado. Un asesinato y un caso de espionaje despliegan una atmósfera de encierro donde, progre- sivamente, se van revelando aspectos de este proyecto, como su base en una filosofía causalista, la posibilidad de observar el pasado “en directo” e incluso la apertura hacia realidades alternativas. La obsesión por lo predic- tivo, la fe en la variable algorítmica y la persistencia del fatalismo presentan la imagen de un ser humano entrega- do al dictamen de una nueva deidad, como si se tratase de un oráculo. Así, Garland construye una mitología fáustica en torno a la máquina, que subyace a nuestra actual fascinación con la inteligencia artificial, y cuya fantasía central es el desplazamiento de la agencia humana. 4. | Las ficciones distópicas de nuestro tiempo están lejos de la imaginación residual de la década del setenta y ochenta, que provenía de las crisis humanas y sociales del siglo xx y que funcionaba como una advertencia sobre los excesos tecnológicos y la amenaza nuclear. En ese contexto, la posible destrucción de la especie propulsaba una fantasía comunitaria primitiva, cuyo destello era la luz del último hombre posible. Hoy, la nueva ficción del realismo capitalista nos ofrece un espejo ideo- lógico del presente, de lo que hemos modelado social, política y tecnoló- gicamente como nuestra actualidad. Nada hay nada de utópico o superador en ella. Es, más bien, el reflejo negro de una realidad replegada sobre sí misma: anticipación acelerada y pul- sión de muerte. Un futuro cancelado con ningún proyecto emancipador por imaginar. 61

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