Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
materiales y concretas que sostienen el mundo tal como lo conocemos. Este largo viaje, que en la actualidad parece algo anacrónico (uno pensaría que todo puede hacerse en avión con tiempos de viaje infinitamente más cortos), persiste para alimentar las bo- cas de europeos ansiosos por frutas provenientes del valle central chileno. Las mercancías fueron desde el siglo xvi lagranmotivacióndeviajes yaven- turas luego vistas como gestas heroicas europeas, caracterizadas por un espíri- tu aventurero e individualista. A pesar del paso del tiempo, los barcos siguen siendo el gran protagonista de dicha travesíamercantil. El camino que hizo Ramírez con sus equipos, acompañado de una tripula- ción ucraniana (es curioso que quienes manipulen las frutas chilenas no sean tambiénchilenos), esalgoasí comouna gran carretera interminable, que cada vez que es recorrida materializa la idea de globalidad propia del capitalismo (no por nada Magallanes “confirma” la esfericidad del planeta para permitir la libre circulación de mercancías y, lue- go, del capital desde las colonias hacia Europa). Solo que este viaje no tiene principio ni fin: es incesante, frenético y paralelo a cualquier tiempo normal. Imaginemos aquí un tripulantequepor 25 días solo ve agua; no hay montañas ni edificios con los que orientarse. La nave también cruza por distintos husos horarios, lo que altera completamente la percepcióndel tiempo. ¿En qué terri- torio habita tal individuo? Solo en el de la esperanza de llegar a alguna parte, pero ha perdido cualquier arraigo que le permita distinguir el presente del pasado y el futuro. Un animal atado a su “aquí y ahora” no tiene espacio para pensar en lo que sigue, tan solo vislum- bra su situación como una urgencia que debe ser resuelta cuanto antes. ¿No es un poco la sensación que te- nemos al pensar en estos tiempos sin proyección? Las viejas soluciones y las tradiciones poco importan cuando estamos con el agua hasta el cuello y tenemos que cumplir con el manda- to de seguir funcionando para que todo siga como está y no caigamos al precipicio. No por nada las visiones es- catológicas semultiplican en el mundo actual, tanto las religiosas como las que vislumbran horrores ecológicos o, incluso, nucleares. La nave de Ramírez tenía una ruta que cumplir, una misión que termi- nar. Pero esos tripulantes ucranianos, en cambio, poco sabían del sabor de la fruta que cargaban ni mucho menos de las ganancias de quienes les enviaron en dicho viaje. Ese pre- sente-por-siempre que nos deja su experiencia es, en realidad, una for- ma de estasis que impide cualquier cambio, un estado en el que la mejor situación es la que permite que todo fluya, sin que la estructura cambie. En estos días, al leer sobre el cierre del estrecho de Ormuz, pensé inevita- blemente en esta obra y en cómo un buque que no avanza es lo único ca- paz de detener el frenesí del presente, obligándonos a levantar la cabeza y mirar dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos. océan33°02'47"s / 52°04'00”n (2013) de Enrique Ramírez. Disponible en el sitio web www.projetocean.com www.projetocean.com 57
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