Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
¿Sin entender? —El sistema no entiende nada, pero imita tan bien que nosotros pensamos que sí entiende. Y esa es la parte com- plicada, porque cuando la gente ve algo tanbienescrito, que tiene sentido, lo primero que piensa es que es unamáquina inteligente. Alan Turing, uno de los padres de la computa- ción, ya lo definió en 1950: el juego de la imitación. Le proyectamos humanidad a la máquina. —Lo que pasa es que nuestro lenguaje no era tan com- plejo como para no ser imitado. En una de mis charlas digo un chiste en el que una ia le dice a un loro: “¿Hablas?”. Y el loro le dice: “Sí, pero no entiendo lo que hablo”. Es paradóji- co, porque pareciera que sí lo entiende. Y el loro sí lo podría entender, porque es un animal, como nosotros. Ese es un ejemplo que pongo de lo fácil que es imitar la inteligencia. Y el dilema que tenemos hoy es que nos estamos dejando se- ducir por una imitación. Eso tiene problemas. Por ejemplo, hay gente que usa esto para crear amistades digitales, ya te- nemos almenos quince suicidios, y enmuchos casos la iaha ayudado al suicida. También se genera una adicción, se crea una “amistad digital” con la que necesito interactuar todos los días. Y digo interactuar porque intento no usar verbos in- herentemente humanos para describir sus acciones. ¿Por qué? —Porque ahí uno se confunde más. Por ejemplo, la gente dice “conversé” o “hablé”. Si uso esas palabras significa que el sistema está entendiendo. Por eso las evito, pero me cuesta, porque es muy natural humani- zar a estos sistemas, hablar de “él” o de “ella”, tal como uno le habla a una mascota. Pero aquí es peor, porque te aseguro que no entiende nada, es decir, estos sistemas son solamente generadores de textos o imágenes o lo que sea. Son patrones estadísticos que aprendieron con muchos datos. Quizás el equívoco parte con llamarle “inteligencia”. —Sí, el nombre es de los años 50, cuando se hizo la Conferencia de Dartmouth, en 1956 [una reunión de pioneros de la ia]. Le pusieron ese nombre, yo creo que para conseguir dinero, porque “inteligencia” y “ar- tificial” venden. Empezamos mal con la semántica del nombre. Como hay distintos tipos de inteligencia, yo la llamaría inteligencia computacional, es decir, algo que no tiene que ver con la inteligencia humana, sino con una gran capacidad de cálculo y de memoria, pero que, por ejemplo, gasta mucho más energía que nosotros. Nuestro cerebro, con 30 watts, hace cosas increíbles. Una niña juega con un robot durante la ConferenciaMundial de Inteligencia Artificial, en el Centro de Exposiciones y Convenciones de la ExpoMundial de Shanghái, el 28 de julio de 2025. Crédito: Héctor Retamal/afp 36
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