Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
U no de los fenómenos más significativos del debate educativo contemporáneo es la coexis- tencia de dos narrativas opuestas sobre el valor de la educación formal y su relación con las trayectorias vitales. Siempre ha habido visiones distintas sobre este tema, pero una de ellas ha sido hegemónica en la sociedad, la política y la cultura modernas: más educación es mejor, como inversión social y como apuesta individual. Las voces críticas de este credo, si bien son relevantes en la academia, no han permeado significativamente en la socie- dad. Pero pienso que la situación actual es distinta. Vamos por parte. La primera narrativa, aúnhegemónica en los discursos institucionales, sostiene que la educación extendida constituye la condición necesaria —aunque no siempre suficiente— para acceder a posiciones superio- res y estables en el mercado laboral y, por extensión, para construir una vida relativamente segura. En estemarco, el acortamiento de las trayectorias educativas se interpreta como un factor de vulnerabilidad estructural, asociado a empleos precarios, ingresos bajos y movilidad social es- tancada. Esta visión encuentra respaldo en abundante literatura sobre retornos económicos de la educación y sobre losmúltiples efectos positivos que esta tiene, un dis- curso reproducido sistemáticamente por las familias, las instituciones escolares y las políticas públicas. En Chile, la universalización de la educación secundaria y la masi- ficación de la educación inicial y superior son muestras de esto, como lo son también la existencia de la jornada escolar extendida, una infinidad de programas educativos complementarios a la educación formal —desde preuni- versitarios para jóvenes hasta after school para infantes—, y el masivo endeudamiento estudiantil y el financiamien- to familiar de la educación, cuyo costo, además, es de los más altos del mundo en términos comparativos. Es decir, fe inequívoca en la apuesta educativa. La segunda narrativa, crecientemente visible en los espacios digitales y en ciertos discursos de innovación y emprendimiento, subvierte la lógica anterior. Postula que la educación formal ha perdido relevancia como meca- nismo de distinción y habilitación, y ha sido desplazada por formas de aprendizaje informal, autónomo y situa- do, que las plataformas digitales han hecho accesibles a escala masiva. A ello se suma la transformación del mer- cado laboral, que habría abierto nichos de generación de ingresos —creación de contenido digital, economía de plataformas, emprendimiento informal—, en los que las credenciales académicas resultan irrelevantes, como se ve, por ejemplo, entre quienes aprenden programación sin haber estudiado en la universidad o entre los influen- cers que convierten sus cuentas de TikTok o Instagram en fuentes de ingresos. En su versión más radical, esta narrativa incorpora también trayectorias al margen de la legalidad —el tráfico de sustancias, las apuestas en lí- nea— como evidencia empírica de que el éxito material es alcanzable por vías desvinculadas del sistema educa- tivo. El argumento del credencialismo y la inflación de diplomas refuerza esta posición: si todos tienen un título, el título deja de distinguir, su valor cae y la inversión de tiempo y dinero ya no renta. Si cada uno tiene su propio coach de inteligencia artificial, ¿quién necesita profesores y escuelas? Ambas narrativas poseen verosimilitud empírica, am- bas pueden ilustrarse con casos reales, datos estadísticos y trayectorias biográficas reconocibles. Y ambas circulan con igual vigor en los entornos donde un joven de dieciséis años construye su comprensión del mundo social. El problema medular no es de información insuficiente. Es de disonancia normativa: el joven en formación recibe señales estructuralmente incompatibles desde fuentes igualmente creíbles, y en ese contexto debe tomar decisio- nes de altas consecuencias. La teoría de la elección racional columna En unmundo donde estudiar ya no garantiza un futuro próspero y no estudiar tampoco impide el éxito, los jóvenes deben tomar decisiones fundamentales para su vida. En ese escenario confuso, elegir no es solo calcular y asumir riesgos, sino también decidir en quéversión delfuturo creer. cristián bellei Sociólogo y académico del Centro de Investigación Avanzada en Educación (ciae) de la U. de Chile. Es autor del libro El problema de la educación en Chile (2025). ¿más educación, menos educación? 32
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