Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
columna L a historia de la geografía ha estado, de una u otra forma, anclada en la idea de imaginar un presente pensando en el futuro. En los esfuerzos de delimi- tación fronteriza, durante los siglos xixe inicios del xx, la noción que primaba era la de explorar, conocer, basar- se en cartografías, registros y documentos para definir una realidad que permitiera potenciar el futuro de las nacientes repúblicas de la América recientemente emancipada. Fue lo quehicieronpersonajes claves de lahistoria americana como el BarãodoRioBrancoenBrasil, el peritoFranciscoP.Moreno enArgentina, oDiego Barros Arana yHans Steffen en Chile. Mucho de lo diagnosticado, de lo descrito y procesado ha sido con el propósito de hacer posible un mañana que al- guienhapensadoen funciónde algo: undato, un registro, un sueño, un ideal, unpropósito. La ideade lafidelidada la reali- dad, de la descripción pormenorizada, de la planificación de un espacio deseado y de la propia elaboración cartográfica ha tomado su inspiraciónde aquello que es posible represen- tar; y eso, como es de esperar, siempre va más allá de lo que llamamos la realidad. En el acto de producir mapas también hay una voluntad de poder, de instalar verdades que le darán vida y dinamismo a la aparente visión estática que los sus- tenta, como nos enseña el geógrafo BrianHarley. Lo posible, lo soñado, lo deseado, lo viable, lo imaginable. Futuroe imaginaciónse articulanyestablecenuna coreogra- fía que toma forma en un propósito: una política, un acto de planificación, de gestión, de ordenamiento. Pero ¿qué hace que este impulso logre impregnar nuestros deseos, ideas y energías hasta transformar el espacio? La pregunta que subyace en todo lo anterior busca ser con- creta en los días que corren: ¿cómo será entonces el paisaje del futuro? ¿Qué formas tomaránnuestras ciudades? ¿Cómo se articulará el conjunto del territorio? Y para responder, no queda otra opción que la imaginación. ¿Serán ciudades más secas? ¿Un Santiago sin césped y más vegetación semiárida en los jardines y parques públicos? ¿Un Concepción valla- do con cortafuegos para evitar los incendios forestales que prometen ser más frecuentes en el tiempo? ¿Escampados enormes con cultivos xerófitos? Vicente Huidobro algo ima- ginaba en su poema Altazor (1931): “Después de mi muerte un día / El mundo será pequeño a las gentes / Plantarán continentes sobre los mares / Se harán islas en el cielo / Habrá un gran puente demetal en torno de la tierra / Como los anillos construidos en Saturno /Habrá ciuda- des grandes como un país / Gigantescas ciudades del porvenir / En donde el hombre-hormiga será una cifra. Un número que se mueve y sufre y baila / (Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida) / Jardines de tomates y repollos / Los parques públicos plantados de árboles frutales / No hay carne que comer el planeta es estrecho / Y las máquinas mata- ron el último animal / Árboles frutales en todos los caminos / Lo aprovechable sólo lo aprovechable /Ah la hermosa vida que preparan las fábricas”. Hoy el mundo se hizo pequeño a las gentes, especial- mente para quienes habitan en lugares de los que se ven forzados a migrar por guerras, hambrunas o un clima que se ha vuelto inhóspito, o porque allí no se vislumbra un futuro inmediato. Las islas en el cielo tomaron la forma de estaciones espaciales, y el gran puente de metal como los anillos de Saturno se llama internet. São Paulo, Ciu- dad de México, Lagos, Jakarta, Beijing, Mumbai y muchas otras ciudades acogen más población que muchos países completos. El hombre-hormiga ya es una cifra que está contenida en bases de datos, en registros de deudores, en las estadísticas que mueven el sistema financiero. La velocidad de los cambios supera hoy a la imaginación. Y esa velocidad es parte de lo que será ese nuevo paisaje: Pensar los paisajes del mañana es imaginar lo que aún no existe, e imaginar ha sido la pieza maestra del acto de planificar el territorio. Pero hoy la velocidad de los cambios desborda la imaginación: lo venidero será rápido, fugaz y transitorio; y lo que logre perdurar se leerá como resistencia, patrimonio o herencia. enrique aliste Profesor titular en la Université de Paris 1 Panthéon-Sorbonne y en la Universidad de Chile. Premio Nacional de Geografía 2018. Actual Director del Instituto de Estudios del Desarrollo de la Sorbonne (iedes). geografías de un futurocercano 26
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