Palabra Pública N°37 abril - mayo 2026 - Universidad de Chile
“C uando miro al futuro, lo que más me pre- ocupa es que la sociedad no pueda seguir sosteniéndose en el planeta debido a sus acciones, pero también a la falta de empa- tía con otras personas y especies. Las personas que están en el rango de mi edad, entre los 30 y 40 años, comparten esa preocupación, porque crecimos tratando de empatizar mucho con el resto y sentimos que eso no se está conti- nuando. En Chile estamos en una transición política muy inestable. Por lo tanto, la incertidumbre sobre lo que viene —con qué recursos vamos a contar, qué fondos van a estar disponibles— vuelve todo superdesafiante para quienes trabajamos en medioambiente. Ese es, en el fondo, el gran reto: seguir trabajando en esto sin desgastarse, en medio de transiciones políticas que no solo ocurren en Chile, sino también a nivel global. Son cambios muy drásticos, hay mucha incertidumbre y eso genera tensión en la población. También es un desafío, porque trabajar en sustentabilidad implica una dimensión colectiva y una conciencia social. Si la mente está ocupada por una nube de noticias abru- madora, es muy difícil hacerse cargo de lo que ocurre en el propio entorno. Ahora mismo hay un gran nerviosismo por los decretos que están siendo cuestionados y que fue- ron retirados para su revisión. Yo soy de Santiago, vivo en Maipú, y en el verano hubo una lluvia que afectó solamente a nuestra comuna. Se inundaron cientos de casas y varias personas lo perdieron todo. Son cosas que ocurren produc- to del cambio climático, y siento que no se les está dando la relevancia necesaria. Entonces, amenazar estos avances en un momento tan crítico, cuando venimos saliendo de una tragedia tan grave como los incendios, en un país expuesto a desastres naturales, es algo que nos va a afectar a todos. Sería ideal que, en materia ambiental, hubiese una políti- ca de Estado que no dependiera del gobierno de turno. Mi mayor tarea hoy, en Fundación Ingeniosas, es llevar talleres de ciencia y tecnología a niñas y adolescentes de contextos vulnerables. Si en un taller hay 40 niños, al menos la mi- tad va a captar algo y luego va a transmitir ese mensaje con unamiradamás limpia, porque uno como adulto tienemu- chos más sesgos. Los niños y niñas tienen más plasticidad en sus cerebros para cambiar de opinión a partir de lo que observan y experimentan. Por eso es importante formar a personas que, en el futuro, puedan ser más críticas frente a la información que reciben”. danielaquiñones (Santiago, 1992), bióloga ambiental y divulga- dora científica, líder de contenidos pedagógicos en Fundación Ingeniosas. En 2025 fue finalista de los NatureAwards for Ins- piringWomen in Science “E stoy un poco cansado de la idea de crisis del futuro, esa especie de mar embravecido en el que no parece haber forma de hacernos camino. Me parece más interesante la idea de destino, que es una forma bien curiosa de futuro. Lo úni- co que sabemos es que hay una finitud y que no tenemos cómo experimentarla hasta que se acaba la vida. La buena literatura trabaja con eso. Una buena novela es capaz de co- nectarnos con el ciclo de una vida. Incluso en la forma más básica del viaje del héroe, se advierte la reconciliación de un personaje con su propia circunstancia. Además, de todas las formas de ficción, la literatura sigue siendo la que nos permite un mayor nivel de intimidad. La experiencia tem- poral de la lectura es posiblemente uno de los modos más íntimos de tener la experiencia de un otro. Por lamanera en que consumimos contenidos hoy, pareciera que sintiéramos una angustia antinatural ante el hecho de ser sujetos finitos. En ese sentido, una de las virtudes de la literatura es que si- gue funcionando a la misma velocidad desde el origen de la novela, con lentitud. Yhay algo profundo que emerge en ese tiempo de lectura, que ajusta la experiencia de la conciencia con el mundo, permitiéndote volver a pensar de una forma limitada, perogenuina. Laficciónnonecesitagrandes recur- sos para reconectarte con la posibilidad de la vida como algo que vale la pena vivir. La historia de la emotividad humana todavía está abierta a formas que parecieran muy anacró- nicas. Todavía existe una potencialidad en las artes para producir comunidad con gestos simples, y creo que ahí hay una posibilidad de repensar la incertidumbre que producen estas preguntas irresolubles sobre el futuro. Además, el arte no debiese proveernos de respuestas sólidas, sino trascen- dentales en el sentido kantiano, es decir, vinculadas a las condiciones de nuestra experiencia. La literatura no trabaja con lo real, sino con cómo lo real se constituye en el sujeto, y cómo lo real es un problema, no algo dado. Eso es lo que me preocupa frente a estos discursos donde, a veces, todo está tan acelerado que terminamos cayendo en un realismo ingenuo y atribuyéndole por default a la literatura tareas que son bastante cuestionables. Cuando uno tiene una posición un poco más escéptica frente a la idea de crisis del futuro, puedes ver que sí hay espacios para pensar con calma y sin esa urgencia de tener todo el tiempo una respuesta clara, ‘de emergencia’, que es algo muy peligroso, porque suele ser la velocidad con la que trabaja la ultraderecha”. simón lópez trujillo (Santiago, 1994), escri- tor, traductor y licencia- do en Filosofía. Ha pu- blicado El vasto territorio , entre otros libros 25
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