Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile
ban. Creo que el público en general es bastante consciente del vínculo entre los datos y las necesidades energéticas, aunque quizás menos del consumo hídrico. Pero la co- nexión entre los datos y las políticas energéticas ocupa un lugar destacado en diversas agendas, especialmente ahora que se supone que estamos llevando a cabo una transición ecológica. En la década de 1990 se creía que las tecnologías digitales eran de algún modo más “verdes”, pero creo que ya nadie piensa así. En esa parte de Finlan- dia, los centros de datos se consideran parte de la creación de empleo para una zona económicamente empobrecida. Comprender estas “localidades” de los datos es tan impor- tante como entender los discursos generales sobre el hype de la inteligencia artificial. Hay una relación muy interesante entre abstrac- ción ymaterialismo en los nuevosmedios. Podríamos decir que emergen desde un plano geológico —con un fuerte impacto ambiental—, para luego transfor- marse en sistemas operativos invisibles a la mirada humana, y finalmente influir, a través de modelos predefinidos, en la cultura y en las subjetividades. ¿Qué implica el paso de una cultura visual a una cul- tura de datos invisibles para nuestra forma de relacio- narnos con el mundo? —Aquí está la paradoja: creo que lo material también es abstracto. Todo comienza como una abstracción de los recursos y de sus potencia- les de extracción calculados en valor financiero. Por eso quiero evitar el binarismo entre números abstractos y materiales concretos. La computación es, al mismo tiempo, abstracta y material: los dispositivos hacen po- sible que la abstracción ocurra. Y, para ser claro, no creo que la abstracción sea algo negativo. La historia de las matemáticas es la historia de la abstracción; lo mismo puede decirse de la historia del lenguaje y la cultura. Lo que me interesa es qué tipo de abstracciones están pre- sentes en los datos: algunas son negativas, como las que operan como mecanismos coloniales de exclusión; otras son necesarias, como las que nos permiten pensar en múltiples escalas temporales o materiales. Creo que hay una función ética y política necesaria en la abstracción. Apropiarse de los medios de abstracción es clave para la sostenibilidad planetaria y la justicia climática, también para crear lazos éticos entre diferentes localidades y co- munidades heterogéneas. Chile es un país atravesado por el extractivismo mi- nero. Por ejemplo, la extracción del litio en el Salar de Atacama es cuestionada por su impacto ambiental. ¿De qué forma el régimen extractivista histórico de las grandes potencias se sigue profundizando en los países del llamado Tercer Mundo? —La dependencia de recursos provenientes de otros lugares del planeta y la externalización de los daños que perpetúa el neocolonialismo son el lado oscuro de la transición verde. [El expresidente de Ghana] Kwame Nkrumah advirtió en la década de 1960 sobre el poder del capital extranjero para mantener su dominio incluso después de la descolonización nominal del poder estatal. El nuevo libro de [la académica iraní-estadounidense] Laleh Khalili, Extractive Capitalism (2025), aborda muy bien estos temas. Curiosamente, varios lugares en Euro- pa también se están convirtiendo en zonas intensivas de minería. Parte de la extracción del litio, por ejemplo, se superpone con tierras indígenas del pueblo sami en las regiones árticas, en una suerte de espejo de los conflic- tos extractivos del Sur Global. Y en muchos territorios no indígenas, son las comunidades empobrecidas las que están cargando con ese peso. Es evidente que nece- sitamos esos minerales y recursos, pero debe existir una manera radicalmente más sostenible y justa de extraer- los, y de que esas soluciones se construyan junto con las comunidades afectadas. En tu libro Imágenes opera- cionales trabajas con la idea de que la cultura visual tie- ne una dimensión no visual, en la que se vuelve mucho más determinante su mode- lo operacional que aquello que vemos como imagen. ¿Qué relación tiene la in- visibilidad de las imágenes operacionales con el poder? —Incluso voy más allá de la invisibilidad para hablar de “invisualidad”, un término extraño. Solemos enten- der lo invisible como algo que podría ser visible, pero que en un momento dado no lo es. Lo “invisual”, en cambio, es más radical: es aquello que ontológicamente nunca puede ser “visible” como tal. En los espectros de tele- detección que operan más allá de la luz visible, o en los numerosos eventos “imaginarios” automatizados por la visión maquínica, el poder no es simplemente invisible, sino que actúa en longitudes de onda que no se corres- ponden con nuestras coordenadas previas de lo que entendemos por poder. Soy más foucaultiano en ese sen- tido: no creo que el poder se oculte. Está constantemente a la vista, aunque no siempre de manera directa. Opera en la superficie de las cosas, los eventos y los procesos. No es una cualidad oculta ni un grupo que lo ejerce, sino una realidad programada, por así decirlo. De ahí que ne- cesitemos comprender los procesos de programación. Los nuevos medios contemporáneos se caracte- rizan por una marcada concentración de poder en "Voy más allá de la invisibilidad para hablar de ‘invisualidad’: Solemos entender lo invisible como algo que podría ser visible. Lo ‘invisual’, en cambio, es más radical: es aquello que ontológicamente nunca puede ser ‘visible’ como tal”. 6
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