Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

en su pensamiento sobre los nuevos medios. Parikka asegura que estos no son meros hitos de vanguardia tecnológica limitadas al presente, sino un eslabón más de una cadena histórica iniciada hace millones de años con las formaciones geológicas que permitieron la con- densación de los minerales. A lo largo del libro, insiste en desconfiar de los discursos idealistas que glorifican la innovación y la inmaterialidad de la nube digital, y subraya su dimensión material y conexión constante con el suelo, el aire y la naturaleza, en una permanente retroalimentación entre lo tangible e intangible. Más recientemente, la editorial Caja Negra publicó Imágenes operacionales (2025), un conjunto de ensayos donde profundiza en las imá- genes hechas por y para máquinas, concebidas sin la intención de representar o ser vistas por los humanos. En diálogo con artistas y teó- ricos como Harun Farocki, Hito Steyerl y Trevor Paglen, Parikka analiza la manera en que estas imágenes —que habitan fábricas, sistemas de vigilancia, plataformas de ia y laboratorios científicos— constituyen una estética no humana que configura nuestras instituciones socia- les, políticas y económicas. En los últimos años, la irrupción de la inteligencia artificial en la cultura de masas ha levantado deba- tes sobre su impacto ambiental y cuestiones como la originalidad, la creatividad y lo humano/no huma- no. ¿Cómo crees que ha cambiado la relación de los nuevos medios con su dimensión material desde que publicaste Una geología de los medios ? —Las necesidades energéticas y materiales solo se han intensificado debido a las distintas aplicaciones e infraes- tructuras de la ia y los centros de datos. El lugar donde nací, en el sureste de Finlandia, por ejemplo, ahora está siendo ocupado por nuevos centros de datos en lugar de las antiguas fábricas de papel, que también contamina- A l ver nuestro celular, nos olvidamos de que no solo estamos mirando mensajes, imágenes y símbolos, sino también minerales y sustan- cias químicas. Detrás de la apariencia limpia y minimalista de los dispositivos digitales —y de la aparen- te inmaterialidad de la nube digital—, hay un trasfondo concreto y sucio: explotación laboral, desplazamiento de comunidades y destrucción ambiental. Desde la ex- tracción de minerales, compuestos químicos y metales necesarios para su fabricación, hasta su lenta desinte- gración una vez obsoletos en vertederos electrónicos de países como Ghana o Nigeria, el costo de su cadena de producción recae, casi siempre, en los países del llamado Tercer Mundo. En palabras del cineasta Alan Brain: todos llevamos un pedacito del Congo en nuestros bolsillos. Pero tampoco es necesario ir tan lejos: en la última Bienal de Arquitectura de Venecia, Chile participó en un pabe- llón donde se proyectaban sobre los planos de los centros de datos que existen en el país —33 operativos— testi- monios de su impacto en el territorio y las comunidades, poniendo en discusión su alto consumo energético e hí- drico y la falta de regulación estatal. Jussi Parikka (Finlandia, 1976) es, probablemente, uno de los pensadores más influyentes en este ámbito. Profe- sor de Cultura Tecnológica y Estética en la Universidad de Southampton, Inglaterra, y teórico de los nuevos medios —un concepto que designa las tecnologías de comunicación e intercambio de información de la era digital—, Parikka se caracteriza por articular en su obra teoría cultural, estética digi- tal y ecología con un enfoque materialista. Sus trabajos lo han consolidado como una figura central del pensamien- to sobre el Antropoceno, una época geológica en que los cambios ambientales provo- cados por la actividad humana ponen en riesgo nuestra existencia como especie. En su libro Digital Contagions (2007), por ejemplo, abordó los virus informáticos más allá de la perspec- tiva de la seguridad y los antivirus, para proponer que son parte endémica de la ecología digital, habitantes, al mismo tiempo, de la ficción, el net art y las políticas de software . En Insect Media (2010) combinó cultura popular, cibernética, teoría de juegos y arte para ex- plorar cómo los nuevos medios replican formas de organización de los insectos, como enjambres, colme- nas o redes. Su enfoque metodológico converge en la arqueología de los medios, desarrollada en el libro What is Media Archaeology (2012), un campo de estudios que busca comprender las nuevas tecnologías a partir de su pasado, fascinándose por los “medios muertos” y sus imaginarios. Su publicación más influyente es Una geología de los medios (2021), donde se consolida un giro geológico “Lo material también es abstracto. Todo comienza como una abstracción de los recursos y de sus potenciales de extracción”. 5

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