Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

S abemos que la memoria es algo que está en permanente construcción y por lo mismo en continua disputa. Asu- mimos también que las memorias se ejercitan, pero además se ejercen, y con ello emerge el hecho abismante de que la memoria se constituye en el confuso intersticio entre lo que real- menteocurrióyaquelloque la fantasía suscitó. El recuerdo —podemos espe- cular— ha sido siempre un género de ficción, y es esta premisa la que parece atravesar Aprendan del fuego , el último montaje de Ítalo Gallardo. El director, uno de los principales exponentes en Chile de una poética teatral basada en lo documental y lo biográfico, ha explorado durante más de una década, junto a su compañía La Laura Palmer, el lugar de la intimi- dad y de la microhistoria, llevando a escena las vidas de gente común bajo la premisa de Carol Hanisch de que lo personal es político. Aprendan del fuego marca una po- tente inflexión en su trayectoria. Tomando como punto de partida la novela Estrella distante (1996), de Ro- berto Bolaño, que relata la historia de un tenebroso personaje de apelli- do Wieder (también conocido como Ruiz-Tagle) que ronda los círculos de poetas de Concepción. Un sujeto se- ductor y misterioso que parece ser el responsable de la desaparición de las hermanas Garmendia, dos poetizas de la zona. Lo más escabroso de este relato es que tendría un sustrato real. Asumiendo esta hipótesis, Gallardo inicia una investigación documental para indagar la veracidad de estemito. En ese camino, descubre en México al pintor Jaime Rivera, quien habría sido la fuente primaria de la historia. Rivera le cuenta sobre Carlos Lehman, el escritor, piloto y pintor que inspiró el personaje de Bolaño. Circulaba en los pasillos de la Escuela de Artes de la Universidad de Chile, y por los años 1974 o 75 habría montado una expo- sición en su departamento ubicado en un antiguo barrio de Providencia, donde expuso pinturas que mostra- ban cuerpos violentados. Con este material y otros documen- tos —como cartas, fotografías, videos ymanuscritos—se arma una poderosa dramaturgia (a cargo de Tomás Henrí- quez), que al igual que un documental o un reportaje va reconstruyendo un argumento a partir de posibles eviden- cias, y en cuyo centro está el testimonio del propio Rivera. La puesta en esce- na se articula en torno a un personaje que asume el rol de la investigadora o reportera encarnada magistralmente por Heidrun Breier, quien logra con- ducir el argumento a través del placer de la escucha. La trama se construye desde una intriga clásica: se instala el misterio, surgen pistas sorpresivas y la acciónda giros repentinos, procurando en todo momento seducir al especta- dor más que convencerlo. El relato se despliega con calma y precisión. Pasamos de la interpelación directa de la reportera a los datos sobre Lehman —su papel como funcionario de la Fuerza Aérea e infiltrado en cír- culos de izquierda—, hasta llegar al testimonio de Rivera, momento en que la historia se complica. El relato se ve interrumpido por reflexiones de corte ético sobre el rol del arte y del artista, para luego mencionar ciertos materiales “reales” que se habrían conservado: una caja con diapositivas y cintas de video donde se muestran imágenes estremecedoras de un cuer- po sometido a vejámenes. Ahí llega el golpe teatral definitivo: la exposición de una serie de pinturas realizadas por Aprendan del fuego, del Colectivo Pierre Menard El intersticio gris de la memoria teatro mauricio barría Dramaturgo e investigador teatral. Doctor en Filosofía conmención en Teoría del Arte y Estética de la U. de Chile. Profesor asociado del detuch. palabra crítica 62

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