Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

palabra crítica L a experienciadel juego es algo común a todas las nacionali- dades y culturas, literalmente: si no jugaste, no fuiste niño. Así como hay distinciones en los idio- mas, la comida y el vestuario, uno podría pensar que los juegos de Chile no son iguales a los de Turquía o Ma- rruecos, ya que los kilómetros que nos separan son tantos que se hace difícil pensar en zonas comunes, cul- turalmente hablando. Sin embargo, pareciera que los niños de todos los lugares y todos los tiempos juegan a cosas similares: lanzar piedras al agua, saltar una cuerda, correr fre- néticamente unos detrás de otros, o simplemente esconderse a la es- pera de ser encontrado. Todas estas acciones, que en distintos rincones reciben distintos nombres, al final son lo mismo. Y en esa observación se esconde algo fascinante, pues la infancia revela, en estos gestos, la propia historia de la humanidad. El artista belga Francis Alÿs (Ambe- res, 1959) ha trabajado desde 1999 en una serie llamada “Juegos de niños”, que se presenta actualmente en el Centro Nacional de Arte Contempo- ráneo de Cerrillos, bajo la curaduría de su viejo colaborador Cuauhtémoc Medina. En este proyecto, Alÿs regis- tra juegos desarrollados por niños de todo el mundo, dando cuenta de la experiencia común de la infancia en diversas zonas del globo, algunas de ellas urbanas y “pacíficas”, otras en guerra o en crisis humanitarias, lo que revela que, incluso en esos contextos extremos, los niños siguen jugando. Podríamos decir que todo el proyecto, que se puede revisar en la página web del artista —las obras estarán siem- pre disponibles por voluntad de Alÿs, quien no vende ninguna de es- tas piezas—, es un gran compendio de creatividad infantil, que opera también como archivo histórico del aburrimiento. El propio curador, du- rante una de las presentaciones que realizó en Santiago, cita como ante- cedente más antiguo una tablilla de arcilla proveniente de Mesopotamia, del año 1500a.C., donde se detallan las actividades de niños y niñas (dejando en claro también que ya en ese tiem- po se signaban determinados roles de género), entre las cuales están perse- guirse, chocarse o saltar la cuerda. Si entendemos que esta zona del mundo es la “cuna de la civilización”, tendría- mos que aceptar que jugar es también una de las actividades que nos hacen “civilizados” y que, en ese sentido, da forma a la condición humana. La muestra exhibe estas acciones en 22 videos proyectados a lo largo de todo el Centro, con un diseño mu- seográfico interesante que repite el realizado originalmente en el muac de México, donde se expuso por pri- mera vez: los espectadores se pueden sentar en pisos con ruedas, de modo que hay total posibilidad de despla- zamiento a través de la exposición. Si bien esto responde a un asunto de co- modidad para los espectadores —no hay nada peor que estar de pie viendo videos de 8, 10 o 15 minutos—, tam- bién introduce un factor lúdico, ya que los visitantes pueden entretener- se mientras revisan los materiales. Si miramos las redes sociales, nos encon- tramos con videos de niños y adultos jugando en la sala del muac, algunos haciendo trencitos y otros pasando el rato desplazándose a lo largo de la sala —casi siempre esto va a acompañado de menciones a lo mucho que se divir- tieron en la exposición, cuestión que no suele aparecer en los juicios de los espectadores cuando ven muestras de diego parra Crítico e historiador del arte con estudios en edición. Docente de Historia del Arte de la Universidad de Chile. Escribe enmedios especializados, en los que trabaja el vínculo entre arte y política. Exposición de Francis Alÿs en el cnac Los juegos de niños son cosa seria artes 56

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