Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile
fallas que este proceso puede ir dejan- do en el camino. Una decisión interesante de la au- tora es trabajar meticulosamente esta subjetividad, para desplazar el punto de vista, en el último tercio del libro, a la hija apropiada, quien contará su historia en primera persona. Es desde esta perspectiva que se puede entender el epígrafe de la novela: “Los padres, nuestros más entrañables desconocidos”, de Leonor Arfuch. Me- lina narra en presente la indagación sobre la verdad de su origen, en que el hallazgo de una caja con recortes y documentos simboliza el lugar del secreto, la cripta en que yacen los si- lencios familiares. En la hoja de diario que cubre la tapa se puede leer: “…un titular destacado con lápiz azul: ‘El artefacto explosivo habría sido insta- lado por el mapu Lautaro’. La caja contiene una bomba, y esa bomba puede ser la verdad. La muevo suavemente para adivi- nar su contenido, no hay que agitar las bombas, pueden estallar…” La alusión al mapu o, antes, al aluvión de la Quebrada de Macul, son pequeños desvíos que confun- den a Melina en su investigación. La novela no tiene como propósito des- entrañar la verdad, y esta es una de las tantas cosas que diferencia esta historia, ciertamente dramática, de lo que podría ser un culebrón. Fernán- dez Llanos consigue trazar una prosa clara, al mismo tiempo salpicada de imágenes. En un segmento de la no- vela que podría ser un cuento en sí mismo muestra la mirada de Marina en un cumpleaños preadolescente de Melina; se describe la organización y ejecución de esta fiesta, su tímido comienzo, con niñas y niños como petrificados, en un pueblo escondido durante los primeros años del dos mil: “Por una parte los niños querían jugar, correr, pillarse, pero al mismo tiempo algo los detenía y les hacía quedarse en las esquinas del living mirando, examinándose”. La madre descubre el enigma: “era la adolescencia, ese fantasma, ese monstruo que engulle a tu niño con energía linda y su espon- taneidad, y te devuelve una réplica, un sustituto que no habla, no se mueve, no te cuenta de su día”. Al fantasma de la adolescencia se suma otro más pesado: el de la madre biológica, Claudia, quien le ha dejado la niña a Marina. Si bien no se sabrá más de ella, su presencia se manten- drá tanto para Marina como para las y los lectores. En las últimas páginas se puede avizorar su búsqueda, una vez que Melina, como tantos hijos apro- piados, logra dar con los primeros cabos de su historia y decide seguir las huellas que la llevarán tal vez no a la tumamá es la lluvia Belén Fernández Llanos Overol, 2025 167 páginas felicidad, pero al menos a sincerarse y reconocerse en su historia, a riesgo de explotar una, varias bombas. El trabajo de Fernández Llanos, res- petuoso e imaginativo, plantea una serie de preguntas que vanmás allá de su tema explícito, con ambigüedades y ramificaciones que nos recuerdan, ante todo, las amplias posibilidades de la ficción. 55
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