Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

su estupenda entrevista a Josefina Li- citra, la periodista argentina Hinde Pomeraniec lo observa desde un ilu- minado sentido común: “Yo creo que uno sobre todo tiene que respetar a los hijos. No sé si se tiene que respetar tanto a los padres”. Se me viene a la cabeza, inevitablemente, otra relación dolorosa entre un padre y una hija, la de José y Pilar Donoso: mientras lee los diarios del padre, sospecho, la hija no es herida tanto por lo que él pueda pensar sobre ella sino por el hecho de que lo deje por escrito. El respeto ele- mental al que se refiere Pomeraniec se pierde, tal vez, en el momento en que el padre decide que esos juicios duros o injustos permanezcan. Hay también un denso fondo polí- tico, que aparece en Crac sobre todo cuando se cruzan las hebras de lo pú- blico y lo privado. Dos párrafos muy importantes lo exploran este fondo como una relación entre el amor y la responsabilidad social, dos bienes indiscutibles. La primera forma de plantearlo “está hecha de preguntas y resentimiento”, dice Licitra, “¿Por quémis padres guardaban armas bajo mi cama? ¿Por qué me expusieron a ser robada y criada por una pareja de monstruos? ¿Un millón de niños del mundo vale más que un niño del mundo?”. La otra ocurre cuando ella mira a su propio hijo, “y consiste en preguntar por qué se le pide a la mili- tancia un pergaminomoral que nadie tiene (…) ¿La vida ‘normal’ que le doy a mi hijo lo libera del pánico y el es- tremecimiento que habrá de sentir cada vez que tenga la certeza orgáni- ca, estomacal, de que la vida es finita y que él va —como todos— a morir?”. Es uno de los cuestionamientos más honestos e incisivos, uno de los reco- nocimientos más escarpados que los hijos pueden hacerle a la generación que les legó al mismo tiempo un ideal imposible de llenar y un terrible fra- caso histórico. Por último, Crac realiza un ejercicio en el que el alivio del dolor, siempre parcial, por cierto, se confía en parte a la literatura y al arte. Como el Phi- lippe Lançon de El colgajo , que lee a Proust y escucha a Bach sin pausa mientras se recupera de las heridas que recibió del incomprensible aten- tado a Charlie Hebdo en 2015, Josefina Licitra se entrega a las prosas de Fa- bio Morábito, de Betina González, de Tomás Abraham, de Theodor Ka- llifatides, de Luis Gruss, del propio Emmanuel Carrère. No los nombra porque quiera presumir de su cultu- ra, como tampoco Lançon lo hacía en su momento; los menciona porque la literatura y el arte pueden ser, y a ve- ces son, llaves para comprendernos, llaves para comprender. Si desde fuera Crac parece otra na- rración sobre los hijos de las víctimas de las dictaduras latinoamericanas, otra crónica autobiográfica más, una vez dentro se descubre que las posibi- lidades de la narración son infinitas, sorpresivas y a veces, como en este caso, también conmovedoras. crac Josefina Licitra Seix Barral, 2025 168 páginas 53

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=