Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

Las partículas de estos polímeros llegan al ambiente en todas las etapas de su existencia, desde su producción hasta el momento en que se convierten en desecho, pero también en el uso cotidiano. Cada vez que se utiliza una tabla de cor- tar de ese material en la cocina se están liberando micro y nanoplásticos que potencialmente llegarán al organismo. Lomismo ocurre al abrir y cerrar una botella de plástico. Partículas de entre 5 y 20 μm se han detectado en el agua embotellada que se vende en la Región Metropoli- tana, por ejemplo, según reportó un estudio publicado en 2023 por investigadores de la Universidad de Chile. En promedio, detectaron 391 partículas estimadas por litro, con un máximo de 519. Pero análisis internacionales han detectado entre 110.000 y 370.000 fragmentos en cada li- tro, principalmente nanoplásticos. Cuando el plástico ingresa al organismo, los riñones son los encargados de filtrarlos. Los microplásticos, que son relativamente grandes, probablemente son excreta- dos, pero los nanoplásticos son tan pequeños que pueden deslizarse a través de las membranas celulares y llegar a sitios donde no deberían, como el cerebro, los músculos o las arterias. “Un microplástico de entre 1 y 10 micras podría atravesar las membranas celulares. Sabemos que están en la sangre, se han encontrado en el cerebro o en la placenta de seres humanos, y la interacción de estos plásticos puede causar estrés oxidativo, afectar el sistema inmune, incluso dañar los órganos vitales si esta exposi- ción es a largo plazo”, dice Lucía Pérez-Serrano. “Los plásticos son cadenas largas de carbono, por lo tan- to, la degradación biológica es lentísima, pero se pueden ir fragmentando conmayor rapidez por la radiaciónuv y tam- bién por el paso mecánico. Estos plásticos tienen en sí una gran cantidad de aditivos, como los plastificantes —para hacerlos más blandos, flexibles, maleables y duraderos—, que son tóxicos”, explica Mauricio Schoebitz, académico de la U. de Concepción que estudia los microplásticos en el suelo agrícola y su impacto en los cultivos. Por eso, calen- tar el tupper en el microondas, por ejemplo, multiplica el riesgo, ya que la mezcla de calor, radiación uv e hidrólisis produce una reacción química que rompe los enlaces de las moléculas de agua, lo que a su vez provoca la fragmenta- ción enmicroplásticos y nanoplásticos, pero también de los lixiviados, líquidos residuales tóxicos. “Una vez que estás expuesta a esos microplásticos, no es solamente el plástico en sí, sino todo lo añadido que puede interaccionar con tus células”, advierte Pérez-Serrano. Se estima que al año se emiten entre 10 y 40 millones de toneladas de microplásticos al ambiente. Si se mantienen las condiciones actuales, la cifra podría duplicarse para 2040, según los cálculos de investigadores de la U. de Ply- mouth, Reino Unido, que compilaron 20 años de análisis sobre contaminación por microplásticos. “Incluso si fuera posible detener las emisiones de inmediato, las cantidades Un elefante salvaje come basura en un vertedero de Sri Lanka. En 2023, el gobierno de ese país creó una ley para prohibir la venta de plásticos de un solo uso, tras una serie de muertes de elefantes y ciervos por alimentarse en basurales. Crédito: Ishara S. Kodikara/afp. 38

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