Palabra Pública N°36 noviembre - diciembre 2025 - Universidad de Chile

seguirían aumentando debido a la fragmentaciónde los ele- mentos heredados”, escriben los autores. Los investigadores aquí entrevistados concuerdan en que es necesaria una política mundial para lograr un uso más responsable y eficaz delmaterial. “Dadoque estos productos y sus partículas son omnipresentes en el medioambiente, necesitamos políticas globales, inmediatas y sólidas que prohíban los productos químicos peligrosos utilizados en su producción, así como de todos los plásticos indivi- duales de uso no esencial y el rechazo de las exenciones generales para productos”, dice Nicholas Chartres. Pero lograrlo es complejo. El plástico es un buen nego- cio y está tan incorporado en la sociedad, que no es realista decir “desde ahora no lo usa- mos más”, asegura Rosa Busquets. En agosto, de hecho, las conversaciones que se dieron en la unep, en Ginebra, para negociar un tratado mundial sobre el tema quedaron sus- pendidas por falta de consenso. “Hay mucha presión de la industria”, dice la investigadora. Mientras no exista regulación, el peso cae en el consumidor. “Deberíamos ser más exigentes con los su- permercados, las empresas que hacen comida y las plantas de tratamiento de agua, porque son una fuente muy importante de microplásticos en nuestros ríos”, agrega Busquets. “Una medida de hacer presión es elegir produc- tos en los cuales se utiliza una menor carga de plástico. Los consumidores tenemos mucho que decir al respecto”, afirma Schoebitz, quien señala que existen alternativas que duran menos en el ambiente (como los bioplásticos), aunque tampoco son una solución definitiva. Además de eliminar la mayor cantidad posible de pro- ductos de plástico de los hogares, se recomienda evitar este material en la cocina, pasar la aspiradora regu- larmente (las partículas se adhieren al polvo) y limitar la cantidad de alimentos envasados. “Producir plás- tico genera un montón de co₂. No es un material ba- rato como se nos vende, es un material que genera muchos problemas y que causa enfermedades. El impacto en los seres humanos es incal- culable”, enfatiza Busquets. La ciencia apenas empieza a comprender lamagnitud del problema y, como se ha visto con otros desafíos globales — como el cambio climático o la pérdida de biodiversidad—, pueden pasar décadas antes de que los países se pongan de acuerdo para tomarmedidas. Mientras tanto, las decisiones cotidianas podrían hacer la diferencia: desde reducir el uso de plásticos y repensar los hábitos de consumo, hasta exigir regulaciones más estrictas a nuestros gobiernos. Activistas de la organización Observación Ecológica y Conservación de Humedales de Indonesia en una protesta para crear conciencia sobre el daño de los microplásticos en la salud humana. Crédito: Juni Kriswanto/afp “Se desconoce el tiempo que toma su degradación completa, pero se estima que, salvo el que ha sido incinerado, prácticamente todo el plástico producido en la historia aún persiste en el planeta”. 39

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