Coloquio democracia y participación universitaria

Coloquio Democracia y Participación Universitaria [ 46 ] “Participación ciudadana, participación universitaria”¶ Abraham Pizarro, Senador Universitario, representante del estamento de funcionarios de la Universidad de Chile. Mi presentación la dividiré en dos partes. En primera instancia quiero referirme a la participación ciudadana y lo que está ocurriendo en el país actualmente y, en segundo lugar, sobre la partici- pación universitaria, que es el tema que nosotros vivimos constantemente. Si uno hace una breve reseña de la participación ciudadana, en su concepción social y política, la entendemos como los derechos de las personas a participar en igualdad de oportunidades, es decir, la cooperación que debe haber entre el estado y los individuos. Se concibe como la fuerza que da vida a las institu- ciones representativas del país. Pero fíjense en un detalle no menor. En la Constitución de 1980, que nos rige actualmente, no se considera la participación ciudadana. No existe en nues- tro país ni la revocación popular de autoridades ni el plebiscito o el referén- dum vinculante, ni iniciativas populares de leyes. Es cosa de recordar lo que hizo el Colegio de Profesores con el plebiscito sobre educación. Las voces di- sonantes a la iniciativa afirmaron no sólo que las resoluciones ahí adoptadas no eran vinculantes, sino que incluso señalaron que el plebiscito estaba fuera del margen de la ley, porque efectivamente la Constitución lo establece así. Además, sucede que las manifestaciones populares se prohíben en los hechos mediante solicitudes a la Intendencia que no se aprueban, pero extrañamen- te, en cambio, se permiten homenajes a personas que han sido un mal para el país, con reglamentos autorizados por la misma Intendencia. Se trata de algo que uno no logra comprender, pero este país funciona a través de esta Constitución heredada y, acordándonos de esto, entendemos la realidad que vivimos. Muchos hemos sostenido que la Constitución política de 1980 necesita ser reformada, pero increíblemente en estos últimos años se han realizado más de veinte reformas, hechas engañosamente por expertos constitucionalistas que les llaman, que en lugar de flexibilizarla en el sentido de la participación, la han “apretado” un poco más durante estos últimos años. En la Constitución de 1980, el sistema político electoral, el funcionamiento del parlamento, del ejecutivo, del poder judicial, es decir, del estado en su conjunto, opera con casi total prescindencia y desconexión de las iniciativas, de la participación o del control ciudadano. En el sistema electoral binominal que nos rige, en el cual no participa la ciudadanía, no se tiene ese derecho. Si consideramos que hoy en día la democracia se ha convertido en el único sistema de gobierno reconocido y respetado a nivel mundial, entonces se pue- de inferir que la participación ciudadana es el elemento vital de su fortaleci- miento, porque así se mantienen las democracias. Pero, a la inversa, lo que hace la Constitución de nuestro país es prohibir la participación ciudadana.

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