Coloquio democracia y participación universitaria

Coloquio Democracia y Participación Universitaria [ 42 ] “Circulen, no hay nada que negociar”¶ Inés Picazo, Académica del Departamento de Administración Pública y Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Univer- sidad de Concepción Voy a comenzar mis ideas tomando el segundo tema de esta mesa, es decir, el conflicto. Dividiré mi presentación en dos partes. En primer lugar he tratado de responder la pregunta ¿por qué ha durado tanto el conflicto? ¿Por qué ha durado hasta ahora 7 meses, y posiblemente algunos más? Según dicen algu- nos estudiantes, se va a prolongar hasta el próximo año. Y voy a abordar esta primera parte analizando tres dimensiones que me parecen importantes de considerar en el análisis de todo conflicto. La conclusión de esa primera parte es que las mesas de diálogo, que han sido el medio para salir del conflicto, no han funcionado, no han sido ni eficientes ni eficaces. Por lo tanto, la segunda parte de mi exposición presenta otra figura, como forma de gobernanza de nuestras sociedades del sector educativo y como manera de resolver los con- flictos sociales. El conflicto actual He identificado tres niveles en el conflicto actual. Un nivel es el sustancial, el segundo nivel es el relacional y el tercero, del procedimiento. El primer nivel, el sustancial, se refiere a aquello que está en juego en todo conflicto, a los intereses que tienen las partes presentes en la demanda, y cuá- les son éstos. Por parte de los estudiantes se piden reformas estructurales, que tan urgentemente necesita la educación. Se pide educación gratuita, poner fin al lucro regulando al sector privado, garantizar calidad y equidad para todos, asegurar la participación de los tres estamentos universitarios en la elección de sus autoridades e incluso en el control presupuestario, entre otros temas. Pero además, desde una posición inicial de fuerza, con el masivo apoyo que los estudiantes tenían, yo creo que los estudiantes pecando menos de arro- gancia que de inexperiencia en el campo de las transacciones, jugaron al “todo o nada” o, en otras palabras, al “gana-gana”, lo que significa que para salir del conflicto, el gobierno -esa parte que tiene el monopolio legítimo de obligarnos, que gobierna por la voluntad del pueblo, que puede que no tenga toda la experticia pero sí tiene todos los fondos, todos los recursos-, desde la lógica estudiantil, debía ser la perdedora de esta transacción. Por parte del gobierno, ha habido un rechazo casi sistemático a algunas de- mandas pilares de los estudiantes, como regular el lucro o asegurar la gratui- dad en la educación. Las negociaciones no han sido muy fructíferas porque estudiantes y gobierno, en mi opinión, han establecido un cinturón de se- guridad alrededor de esos temas, que se ha presentado como intransable y aparece para la otra parte como infranqueable, es decir, prácticamente sin nada que negociar. La segunda dimensión en el análisis del conflicto es la relacional, que se re- fiere a esos componentes subjetivos, a esos elementos simbólicos emocionales que están presentes en toda relación humana, incluso en un conflicto, y que en mi opinión son importantes de tenerlos en cuenta y analizarlos para en- tender mejor los avances o retrocesos en las gestiones que se hacen para salir de un conflicto, por ejemplo. Me refiero a la confianza o desconfianza que

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