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ENCUENTRO INTERNACIONAL DE UNIVERSIDADES ESTATALES

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A diferencia de lo anterior, si uno mira con detención los cambios que la Educación Superior experimentó

a lo largo de la historia del país nos encontraremos con que la mayor parte de ellos fueron parte de un

proceso lento, contradictorio, la mayor de la veces, donde la construcción de consensos fue posible

gracias a la voluntad de los principales actores involucrados en el proceso educativo. Así, se estableció la

base sobre la cual se hizo posible la proyección en el tiempo de aquellos cambios, la posibilidad de

perfeccionarlos a la luz de criterios democráticos y participativos. La reforma universitaria que vivió la

Universidad Técnica del Estado, la Universidad de Chile, así como prácticamente todas las universidades

del país, durante los 60, no fue producto de una imposición de un sector sobre otro, de los alumnos sobre

las autoridades, sino la construcción a veces fatigosa de cómo una amplio espectro de la sociedad chilena

percibía la necesidad de adecuar nuestro sistema de educación superior.

Como ya está dicho, las transformaciones vividas durante el régimen militar, que terminaron por,

prácticamente, dispersar las dos principales universidades del Estado, fue en cambio producto de la

imposición y no del debate, de la implementación inapelable de una visón, de una manera de entender

la sociedad y el Estado. En suma de una suerte de ideología, impuesta sin consulta de ninguna naturaleza.

La pregunta que surge a la luz de esta experiencia es si es posible impulsar cambios en la educación que

perduren en el tiempo, que posean la legitimidad necesaria, sin construir los debidos acuerdos, los

entendimientos básicos sobre los cuales perfeccionar o establecer nuevas dimensiones al quehacer de la

educación especialmente en la educación superior. Responderse adecuadamente este pregunta es

fundamental dado el proceso de cambio y debate en el cual nos encontramos insertos en la actualidad.

La experiencia histórica, como señalé más arriba, indica que la imposición de una solo visión, de un

determinado parámetro político es inconducente en una sociedad democrática. Pensar sin embargo, que

los cambios pueden mirarse como procesos neutros, alejados de la contingencia política es una ilusión.

Estos, necesariamente, terminarán por in uir la orientación del cambio, de la transformación que busca

impulsarse. En educación, este hecho cobra especial relevancia. Ella es la base fundamental sobre la cual

se construye una sociedad, ella constituye el alma de una nación en la cual se re ejan los valores, el

sentido moral y ético sobre la cual se entienden y conviven quienes la conforman. No debe extrañarnos,

por lo tanto, que en los regímenes autoritarios lo primero que ellos abordan sean las políticas

educacionales, para moldear a las generaciones futuras que han de continuar la obra de tal régimen. Es

que la educación es el espacio privilegiado para impulsar visiones, o concepciones, paradigmas, para

entender al hombre y su contexto histórico.

Esto explica la pasión que suscitan los debates, las re exiones que promueve la lucha por intentar hacer

prevalecer ideas y principios, muchos de ellos, contrapuestos o contradictorios entre sí. La educación, por

lo tanto, no se encuentra en un ámbito neutral, en una especie de limbo ideológico, donde sólo

prevalecen las verdades iluminadas. No. La experiencia contemporánea, y la chilena en especial, indica

que en ella se dan las mayores contradicciones, las mayores diferencias, en especial, cuando se trata de

países o naciones plurales política y culturalmente como el nuestro.

La pregunta que surge, sin embargo, es qué razones existieron para que esos cambios, carentes de

legitimidad, obrados por el régimen militar en la Educación Superior Pública no hayan sido aún removidos, o

no se hayan dado los pasos durante el período democrático de una política educacional de amplio consenso

nacional. Las razones son múltiples, desde la idea del “paso a paso”, que ha caracterizado a las fuerzas de la

Concertación, hasta la falta de acuerdos su cientemente sólidos entre ellas, capaces de establecer las bases

de un proceso de cambio de largo aliento.

DIA 2: DESAFÍOS DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS PARA EL SIGLO XXI

142

CONFERENCIA: “Estado actual y proyecciones de las Universidades Públicas de los Estados Unidos”

142

Jaime Chahín

142

CONFERENCIA: “Responsabilidad del Estado respecto a la Sustentabilidad de la

Universidad Pública Nacional”

154

Juan Manuel Zolezzi, Consejo de Rectores.

155

PANEL: “Financiamiento de las universidades estatales: antecedentes y perspectivas para el siglo XXI” 161

Juan Manuel Zolezzi

162

Luis Ayala

162

María Olivia Mönckeberg

172

Felipe Morandé

180

Hugo Fazio

185

CONFERENCIA: “La Mercantilización de la Educación, el ejemplo de la Universidad”

185

Roger Dehaybe

185

CONFERENCIA: “Enseñanza Superior, Universidades Públicas y Universidades de Clase Mundial.

Relación entre estos términos y las Políticas de Investigación y Desarrollo en Brasil”.

186

Hernán Chaimovich

186

PANEL: “Futuro de las Universidades Públicas en Chile”

193

Sergio Pulido

193

Jorge Las Heras

197

José Antonio Viera-Gallo

202

José Joaquín Brunner

205

Ennio Vivaldi

212

Ricardo Núñez

220

CONFERENCIA: Alcances y conclusiones del Encuentro

226

Francisco Brugnoli

226

CONFERENCIA DE CIERRE

232

Mónica Jiménez, Ministra de Educación

232

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