144SebastiánMadridP.
las relacionesentre la familiay laescuela, yentre lasmasculinidades.Estopuede
requerirque semodifiquenaspectosde laculturaorganizacionalde laescuela.
Esto implica, en tercer lugar, que la política se dirija a transformar las rela-
cionesdegéneromásquehacia los varones individualmente. Esdecir, debe ser
partedeunapolítica integral degéneroeneducación. Loanteriorhace sentido
si seentiendeque lasmasculinidadespuedenserdefinidascomo“un lugaren las
relacionesdegénero, lasprácticas a travésde lasquehombres ymujeres sevin-
culanconese lugar conel género, y losefectosdeestasprácticasen laexperien-
cia del cuerpo, en términos personales y culturales” (Connell, 2005b: 70). Es
decir, lasmasculinidades sonun ‘sujeto’ relevantede estudio yde intervención
enpolíticapública siempreen relacióncon las feminidades.
Un cuarto elemento lo constituye el hecho fundamental de que la escuela
cuentecondocentes sensibilizadosycapacitadosqueconozcanycomprendan
a fondo cómo las relaciones de género se construyen en el ámbito escolar y
cómo ellos/as influyen en este proceso al igual que la influencia de la cultura
del grupode pares. En este sentido, resulta clave el compromisodel
staff
, y la
necesidaddeuna formade liderazgo colaborativo entrehombres ymujeres. El
o ladirector/ade laescuela juega tambiénunpapel centralpuesesél/ellaquien
ledebedarprioridadaunapolíticadeestascaracterísticas.
Un quinto elemento se basa en el hecho de que una política de estas ca-
racterísticas debe tener continuidad y coherencia en el tiempo; es decir, debe
constituirunaacción sistemáticadondepermanentemente se reviseel currícu-
lumdesdeunaperspectivadegénero, como tambiénsepromueva la formación
continuadelprofesoradoenservicio.La relacióndeestosdosúltimospuntoses
un elemento crucial a lo largodel tiempo. En el casode las prácticas docentes,
por ejemplo, se deben promover pedagogías inclusivas donde el foco esté en
el aprendizajede todos/as los/as estudiantes, conectandoel currículumcon la
experiencia cotidianadesdeunaperspectivaque fomente relacionesdemocrá-
ticasyequitativas.
Sobreunmarcodepolíticaconestascaracterísticas, esposible implementar
programas y estrategias temáticamente focalizadas, por ejemplo, en relaciones
emocionales, sexualidad, violencia, acoso sexual, homofobia, y orientaciones
devida futura. Sinembargo, hayque recalcarque sectorial yaisladamenteestos
programas específicos tienenpoco efecto, e inclusopuedenprovocar el efecto
contrario.
Estees el casode tres estrategias frecuentementeutilizadas enpaíses anglo-
sajones, pero sobre las cuales hay grandiscusión. Se trata de las salas de clases
separadaspor sexoencontextosdeescuelascoeducacionales;elmoldeamiento
de rol a travésdeprofesoresdelmismo sexo; yel denominadocurrículumami-
gablehacia losniños. Enningunodeestos casos existeevidencia suficienteque
afirme que estos programas contribuyen a la equidadde género, sinoque, por