Walter Sánchez
G.
I
LAS TENDENCIAS SOBRESALIENTES DE LA pOLÍTICA EXTERIOR...
Una !visión mercantilista de nuestra presencia internacional, tam–
poco aparece como la respuesta del iiuturo. Nadie duda que los éxitos
del sector externo de la economía han sido notables, sin emba;rgo
ésta no es la única fuente de poder y prestigio que más caracteriza
el aporte internacional de Chile. El liderazgo ideológico, con la ban–
dera del anticomunismo o con la crítica desproporcionada a las de–
mocradas occidentales difícilmente se adecua al peso relatiVQ de Chile
en
el
mundo y con una postura de coexistencia pacifica y rplura,lismo
ideológico que también son parte del acervo diplomático chileno.
lEn diplomacia como en política parece que cada vez es más cierto
el dictum "si quieres la guerra, predica una doctrina". Quizás
el
q¡ue
más comprende esta lección es el diplomático profesional y por ello
su función es dignificadora de nuestra presencia internacional además
de ser indispensable. El dilplomático no es un profeta sino un pro–
fesional de la coordiniadón del interés nacional con otros intereses
en pugna. Su misión no es la de un Quijote y sólo posiciones extre–
mas podrían prescindir de s<u consejo y apoyo. Hoy día el diplomá–
tico requiere ,un grado de calificación sin precedentes y los pasos que
se han dado en este campo debieran refor:z¡a,rse.
Pa,m terminal" este paseo por el laberinto de avenidas que ha re–
corrido y puede recorrer nuestra política exterior es conveniente
alimentarnos de lJas raíces que nos dieron prestigio y honor como
nación respetuosa y respetada por las demás naciones.
Más allá de todas las vicisitudes y crisis de crecimiento, la trilogía
de Portales, Bello y BalmacedJa parece ¡que
le
hacen señas al pueblo
chileno a fines del siglo xx, para que se empine por sobre los Andes
para encontrarse con América,. AlU somos iguales, aIH compartimos
ihazañas en común y tenemos memoriJas de gestas libertariru;. En ,150
años son mud:las las lecciones poUticas que debemos aprender, des–
pués de duras pruebas. Sólo aprendiendo del pasado y empinándonos
al futuro con perspectiva histórica: y con altura de miras, se podrá
consolidar una política exterirolt' globalista, que sea capaz de optimi–
zar al máximo la presencia internacional de Chile con un renovado
sentido de justicia y solidaridad
:int~rnacional.