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El MARCO EXTERNO DE LA COOPERACION ...
Federal; la manifiesta oposición norteamericana al proyecto resulta
inútil frente a la determinación brasileña. En Perú, el gobierno militar
nacionalista del general Velasco Alvarado expropia intereses petroleros
norteamericanos y se enfrenta con &tados Unidos en el asunto de la
pesca en aguas jurisdiccionales: En Chile, el gobierno de Salvador Allen–
de nacionaliza las compañías del cobre de propiedad norteamericana y
retiene elevadas sumas por concepto de "utilidades excesivas". Venezue–
la, si bien suministra petróleo a &tados Unidos durante la crisis de 1973,
termina nacionalizando la industria de los hidrocarburos y sigue la estra–
tegia de precios de la
OPEP.
En México, el gobierno del Presidente
Echeverría adopta posturas de nacionalismo económico y encabeza la
coalición tercermundista en Naciones Unidas proclamando la necesidad
de reestructurar el orden económico internacional.
En el ámbito regional, los países latinoamericanos plantean
posi~
ciones comunes ante &tados Unidos a través de la Comisión &pecial
de Coordinación Latinoamericana
(CECLA),
que en 1969 elabora y
promueve el "Consenso Latinoamericano de Viña del Mar".
Se
trata de
un petitorio colectivo sin precedentes que se dirige a Washington para
reenfocar las relaciones económicas regionales. El documento es una
reacción frente a la constatación definitiva del fin de la Alianza para el
Progreso, así como de una estrategia para compatibilizar y reforzar las
políticas hacia Washington de países como Brasil, Perú y Chile, que
coincidenen sus visiones críticas de las políticas norteamericanas y temen
un empeoramiento de éstas bajo la nueva administración del Presidente
Richard Nixon, mucho más interesada en Vietnam y las grandes poten–
cias que en la política hemisférica. En 1975, una amplia coalición latinoa–
mericana encabezada por México y Venezuela organiza el Sistema
Económico Latinoamericano
(SELA),
entidad que se propone seguir la
línea de acción colectiva iniciada por
CECLA. SELA
se aparta claramente
de la línea política preconizada por Washington, al no considerarse la
inclusión de &tados Unidos; en cambio, Cuba obtiene un sitial en la
entidad: la voluntad "autonomista" no podría manifestarse con mayor
énfasis.
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La percepción latinoamericana de la declinación de la hegemonía
política de Washington se conjuga con una tendencia a la diversificación
de las relaciones económicas externas, que se interpreta como una caída
en el nivel de dependencia frente a &tados Unidos. Por ejemplo, la
proporción de las exportaciones latinoamericanas que se destinan a
36
Sobre
el
SElLA,
ver
ClNDA-IAEAL,
Manual
de
/o
lnicgración Latinoamericana,
(Caracas: Univer–
sidad Simón Bolívar, 1987), Cap_ VI.