DESARROLLOS
roLlncos
EN LA ClJENCA
DEL
P
AcfFIOO •••
Cabe agregar que para que una política de neutralidad tenga
siquiera alguna posibilidad de éxito, por lo menos debe ser acep–
tada por los posibles contendores, Esto es, su piedra angular y
mejor garanúa de sobrevivencia es el consenso de aquellos que tie–
nen la capacidad, y podrían tener la intención de vulnerarla. Que
el Paraguay respete la neutralidad austríaca es halagador, pero no
tiene mayor importancia política; que la respeten los Estados
Unidos, las dos Alemanias y la Unión Soviética es esencial. Con–
seguir tal consenso hoy día en el Pacífico asiático es virtualmente
imposible.
Estas experiencias -todas recientes, y algunas completamente
inesperadas--, han contribuido a cambiar la actitud y las expectati–
vas de los países y líderes políticos del vecindario. La popularidad
de los entendimientos con las grandes potencias está muy dismi–
nuida y muy resucitado aquello de creer que Dios ayuda a los que
se ayudan a sí mismos. Los sistemas de seguridad regional de ha–
ce veinte, quince y hasta diez años atrás, o no existen, o han per–
dido convicción y vigenciaS, El único pacto regional que ha so-
3Las dudas acerca de 108 tratados que aun sobreviven se han multiplícado
ultimamente. El Tratado de
ANZUS,
por ejemplo, que une a Australia, Nueva
Zelandia y los Estados Unidos en un acuerdo de ayuda mutua en caso de agre–
sión,
ha
sido objeto de inquietante escrutinio. El 22 de febrero de
1979
un
miembro del parlamento australiano preguntó al Primer Ministro, Mr. Malcolm
Fraser, si en vista de las declar3.()iones hechas esa semana en Atlanta 'por el
Presidente Carter sobre la naturaleza de los compromisos estadounidenses res–
pecto de sus aliados de ultramar, eratodavla posible basar la defensa de Aus–
tralia en el Tratado de
ANZlJS,
El Primer Ministro dio seguridades acerca de
la solidez del
~ratado.
Sin embargo. en las circunstancias de creciente inesta–
bilidad .regional e internacional, no son pocos Jos observadores autorizados que
discrepan públicamente de "esta posición optimista, Por ejemplo, el ex-Coman–
dante en Jefe de Operaciones Navales de los Estados Unidos, Almirante Elmo
R. Zumwalt. declaró recientemente (el 19 de febrero de
1979)
en un seminario
convocado por
el
Instituto Naval Australiano, que "Australia no puede contar
con la ayuda de los Estados Unidos en caso de un ataque militar", Explicó
que cuando su país firmó el Tratado de
ANZUS,
tenía fuerza más que suficiente
para cumplirlo: hoy ya no posee ese poder, La capacidad bélica de los Estados
Unidos había declinado tanto en los últimos tiempos, que la prudencia acon–
sejaba
dar
la más alta prioridad a la defensa de los Estados Unidos propia–
mente y después preocuparse de los aliados. El Embajador de los Estados Uni–
do.s en Australia más tard"e contradijo las declaraciones del Almirante Zumwalt,
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