Integración crítica de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la docencia universitaria
Desafíosytensionesde laIAG enladocenciauniversitaria II En el marco de una gobernanza crítica, la integración de la IAG evidencia una serie de tensiones que atraviesan los sentidos más profundos de la educación. Una de ellas se relaciona con los modelos pedagógicos centrados en la transmisión de contenidos y la memorización, donde la IAG es fácilmente capaz de generar respuestas correctas sin comprensión. Esto tensiona la legitimidad de evaluaciones basadas en productos replicables y obliga a reorientar la enseñanza hacia una docencia centrada en la problematización, la reflexión y la construcción situada del conocimiento. Otra presión se relaciona con la incertidumbre sobre la autoría de las producciones académicas, lo que puede conducir a intensificar los mecanismos de control y detección, desplazando la atención desde el aprendizaje hacia la comprobación del fraude. La capacidad de la IAG para generar textos, imágenes y otras creaciones habitualmente asociadas con la inteligencia humana desafia las formas en que comprendemos la producción de conocimiento, práctica que no conlleva necesariamente comprensión, intencionalidad ni responsabilidad epistémica por parte de estos sistemas. El foco formativo debiese estar en revisar críticamente esta generación automatizada, sin atribuirle una inteligencia equivalente a la humana, ni menos delegar aquellos procesos intelectuales que requieren juicio, reflexividad y responsabilidad humana. Estas tensiones se articulan con otras igualmente relevantes, como la reconfiguración del rol docente que, aunque desplazado de su tradicional condición de fuente privilegiada del conocimiento, se configura como mediador de La irrupción de la IAG abre un problema que no es principalmente tecnológico, sino formativo y pedagógico, pues lo que está en juego son las concepciones de enseñanza, aprendizaje y conocimiento desde donde se decide su integración, más allá de sus funcionalidades técnicas. La IAG expone un paradigma que ha reducido el aprendizaje a la reproducción de saberes como productos por sobre la comprensión profunda y el desarrollo de procesos. En otras palabras, esta tecnología funciona como un espejo crítico que evidencia la persistencia de una racionalidad instrumental del saber que antecede a su propia aparición (Schnell, 2026). Estas tensiones deben comprenderse considerando que la IAG no constituye una tecnología neutra. Para el desarrollo de la docencia universitaria, la cuestión central no es la eficiencia tecnológica, sino los fundamentos mismos de la acción educativa, lo que implica interrogar los paradigmas que privilegian la eficiencia, la automatización y la optimización como respuestas predominantes a los problemas educativos (Saura et al., 2024) La gobernanza de la IAG, entendida como un conjunto de principios que orientan y regulan su desarrollo e implementación (ONU, 2024), implica definir críticamente qué actores participan en las decisiones sobre estas tecnologías, qué propósitos orientan su incorporación y qué dimensiones de la formación universitaria podrían quedar subordinadas a las lógicas de las plataformas o del mercado. 7
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