Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

98 Hans Stange y Claudio Salinas al momento de intentar describir unidades de estudio, ca- tegorías de investigación, y rasgos propios de lo televisivo 2 . Esto quiere decir que no habría en el discurso televisivo nada que no estuviera previamente producido en el magma social, pero a la vez, nada es presentado en la televisión tal y como existe en ese magma. La inmediata cercanía que los discursos televisivos tienen con el resto de los discursos sociales puede explicar- se por la falta de un régimen institucional que establezca las normas y temas acerca de los que la televisión debe re- ferir. Por régimen discursivo institucional estamos enten- diendo un sistema de convenciones sociales que determina las reglas tanto de la producción de los discursos como de su interpretación con relativa autonomía respecto del resto del campo social. Un ejemplo de esto son los sistemas del arte y la literatura, que se organizan en torno a cánones y normas de gusto que permiten distinguir lo que es «bello» o «valioso» respecto de lo vulgar o cotidiano. Estas reglas se basan en principios estéticos y sensibles que, por una parte, reclaman un valor social como propio y exclusivo de sus prácticas productivas (lo bello, lo sensible, lo autónomo) y, por otra parte, subordinan a ese principio el resto de las normas comunes que aplican al conjunto de la sociedad (Tatarkiewicz, 1986; Buchloh, 2003; Helguera, 2013). En torno a dicho principio se organiza una verdadera institu- ción discursiva que selecciona los temas sobre los que se representa, los modos válidos de enunciación, las expecta- 2 Es sintomático al respecto el conjunto de preguntas que los investigadores suelen hacer acerca de la televisión: ¿qué es? ¿Cuáles son sus efectos? ¿Las audiencias afectan la producción de televisión? Planteadas una y otra vez, ninguna de estas preguntas tiene una respuesta categórica, porque se plan- tean desde la suposición de que la acción y el valor del discurso televisivo pueden reconocerse de manera aislada y distinta respecto del resto de los fenómenos sociales, cuando lo que en realidad parece ocurrir es que nada en la televisión es preciso y definitorio: su valor se encuentra en el espacio entre el conjunto de los fenómenos sociales y entre los discursos televisivos y sus contextos de producción (véase Eco, 1985; Williams, 2011).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=