Monumentos espectrales. Desajustes del audiovisual chileno con la historia y la memoria

99 La historia en tiempo presente tivas del público, los ritos sociales que enmarcan el uso del discurso y las reglas de producción y significación. Una de las dificultades con la televisión es que ésta no tendría un régimen institucional propio en dicho senti- do: sus modos de organización ― y los de su discurso ― son indistintos de los modos de organización de su industria, de sus modelos de negocios, de las tecnologías para su pro- ducción y consumo. Del mismo modo, el amplio registro de sus representaciones (desde los noticieros hasta los tele - filmes, pasando por animaciones, spots publicitarios, tele - novelas, transmisiones deportivas y un amplio etc.) impide que estos discursos puedan regularse mediante un sistema cerrado y preciso de reglas compartidas. Podemos decir que el principio que reclama el discurso televisivo es la reali- dad, es decir, el mismo principio que organiza el resto de la vida social, por lo que la televisión no puede regularlo y delinearlo de manera autónoma y exclusiva. Mientras que la pintura de los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, difiere en estilos y motivaciones, pero comparten un único prin- cipio plástico, un reality show y un reportaje de televisión, en cambio, tienen apenas en común el medio televisivo. Lo mismo pasa con las audiencias: la comunidad interpretante es tan vasta y diversa que es imposible suponer que partici- pan de un mismo conjunto de convenciones o principios de interpretación. Lo que tienen en común es apenas su contexto social y el hecho de interactuar con la televisión una y otra vez a lo largo de su vida. Así, los discursos televisivos establecen contratos, gé- neros, formatos, igual que en otros campos de la produc- ción cultural pero, al carecer de autonomía, estas formas discursivas están determinadas en mayor medida y con gran inmediatez por las transformaciones que acontecen en la sociedad contingente: modas, temas del momento, senti- dos comunes, acontecimientos públicos, controversias, etc. De esta materia social inmediata está hecho el discur- so televisivo. «Transmitir en directo» no es solo una fórmula

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