El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 100 (c) Este subconjunto de componentes, a través de sus relaciones entre sí y sus relaciones con componentes del entorno, genera las condiciones necesarias para que los componentes de la red se mantengan físicamente próximos conformando colec- tivamente en el tiempo una unidad individual espacialmente discreta (Razeto-Barry y Ramos-Jiliberto, 2013, p. 33). La adición del criterio (c), de aquí en adelante criterio de cuerpo , facilita la exclusión de las llamas de vela y las estrellas de la teoría que ellos proponen. Las llamas de vela no satisfacen este criterio en la medida de que no se man- tiene una proximidad física entre los componentes del sistema (Razeto-Ba- rry y Ramos-Jiliberto, 2013, p. 53). El caso de las estrellas es un poco más complejo. En una estrella, la proximidad física de sus componentes ocurre debido al efecto gravitatorio. Este efecto gravitatorio precede a la formación de la estrella y constituye una condición de posibilidad de la misma, pues si no existiera, la estrella no se formaría. Cuando una nube de polvo interes- telar es perturbada por ondas de choque, se puede generar un aumento de la densidad en un punto local de la nube que, dado el efecto gravitatorio que genera, empieza a atraer más partículas hasta que la densidad es tal que las altas temperaturas que se alcanzan gatillan reacciones nucleares, mo- mento en el cual “nace” la estrella. Estas reacciones nucleares, que consti- tuyen el principio funcional del sistema, no generan condiciones de proxi- midad física de sus componentes, sino más bien suficiente presión como para evitar el colapso de la estrella por la gravedad asociada a su gran masa (Eggenberger y Ekström, 2023, p. 2864). Así, lo que “hace” una estrella en esencia no es generar condiciones de proximidad física, sino oponerse a la proximidad física que genera la gravedad. El efecto gravitatorio asociado a una estrella puede, de hecho, persistir posterior a la “muerte” de esta. Como es sabido, cuando los reactantes de las reacciones nucleares se agotan, los componentes de una estrella masiva colapsan por la gravedad, lo cual da lugar a la formación de un agujero negro, un tipo de cuerpo celeste en el cual el efecto gravitatorio remanente es tan fuerte que atrapa incluso a la luz (Mezcua, 2023, p. 419). Los puntos anteriores manifiestan la independencia ontológica del campo gravitatorio —y por tanto del mecanismo que explica

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