El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

39 Capítulo 1 · Modos poiéticos de los sistemas vivos. Alfredo Muñoz Alarcón esa función en un fragmento que, si bien es prescindible para el desarrollo de su metabolismo y la mantención de su identidad, resulta fundamental para su reproducción. Nuevamente, resulta difícil caracterizar este ejemplo solo en términos de autopoiesis, por cuanto las dinámicas de autoproduc- ción y mantenimiento continuos se ven interrumpidas cuando el organismo se fracciona. Autosegregación en metapoblaciones A diferencia de los ejemplos anteriores, aquí la merpoiesis no se manifiesta como producción de propágulos o fragmentos corporales, sino como esta- bilización sistémica por partición espacial y reinstanciación local. Se trata, por tanto, de una extensión ecológica del concepto para caracterizar patro- nes asociados a la producción de sistemas biológicos en otra escala. El tra- bajo de de Kemmeter et al. (2022) estudia y modela sistemas de reacción- difusión en paisajes con capacidad de carga limitada, mostrando la emer- gencia de fronteras nítidas de vacío entre subgrupos, es decir, un patrón de autosegregación donde la desconexión espacial protege al sistema frente a una posible sincronización catastrófica (propagación global de perturbacio- nes/patógenos). Aquí el fenómeno tensiona en otra escala el sesgo de continuidad, dado que invierte una intuición clásica: no es que el sistema falle en conec- tarse, sino que construye la separación como una relación funcional que in- crementa su resiliencia. La merpoiesis ofrece una posibilidad para describir y entender esa discontinuidad como parte del régimen de persistencia: la identidad del sistema puede residir en un patrón de partición (subpoblacio- nes desacopladas por zonas de baja densidad) que conserva la capacidad de reinstanciación local sin colapsar globalmente. En estos casos, la clausura de una unidad local propia de la autopoiesis no permite explicar por sí sola por qué la persistencia se optimiza a través de múltiples unidades separadas y no mediante un superindividuo continuo. 11 Por otra parte, podemos ver 11 Pichugin et al. (2017) modelaron matemáticamente la evolución de los ciclos de vida multicelulares, desafiando la asunción implícita de complejidad creciente (“más grande

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