El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

301 Capítulo 14 · Escuela de Oficios y Liderazgo de la CCD. Leonardo Cárcamo et al. tivos alternativos de cuidado, como las residencias de protección, Lecanne- lier (2018) y Lecannelier et al. (2019) señalan que estas poblaciones presen- tan una mayor probabilidad de desarrollar sintomatología asociada al trauma complejo, debido a procesos de revictimización vinculados a la se- paración de su familia de origen y al daño socioafectivo derivado de la ins- titucionalización. En este contexto, el diario vivir de las y los participantes de la EOL presenta repercusiones que se expresan en diversos síntomas postraumáticos de índole corporal, emocional y comportamental (Lecanne- lier, 2018), aspectos que deben considerarse de manera central en la pro- puesta interventiva (Cárcamo Olivarez y Vera, 2022). Esta realidad ha ge- nerado, a su vez, una serie de desafíos interventivos comparables a los des- critos por Riff Silva et al. (2021). Para la construcción del modelo terapéutico de la EOL ha sido fun- damental integrar los aportes de Fietz (2001/2002) y de Ogden et al. (2006/2009), quienes destacan la unidad entre lo corporal y lo psíquico en el trauma, así como la mayor accesibilidad del cuerpo frente al intelecto de- bido a la elaboración de estrategias cognitivas defensivas (Riff Silva et al., 2021). Esta perspectiva posibilita un abordaje integral del aprendizaje (Cár- camo Olivarez y Vera, 2022) y favorece la reelaboración de experiencias ad- versas y el desarrollo progresivo de nuevos acoplamientos estructurales que amplían las formas de comprender y habitar el mundo. En este escenario, el proceso educativo de la EOL se sitúa desde una perspectiva autopoiética, caracterizada por un desarrollo activo de nuevos acoplamientos estructura- les: un proceso en el que las y los jóvenes participantes no reciben forma- ción, sino que coconstruyen sentido. Por ello, el rol del equipo formador no es corregir conductas, sino generar condiciones relacionales donde cada participante reorganice su propia red de significados y prácticas. Con este propósito, el equipo de la EOL se posiciona desde la pers- pectiva de la cognición encarnada (Varela et al., 1991) para sustentar una propuesta educativa basada en metodologías lúdicas, activas y explorato- rias. En este marco, incorpora los aportes de Kolb (2015) y su teoría del aprendizaje experiencial ( experiential learning theory ), que se nutre de enfo- ques como el aprender haciendo ( learning by doing ) de Dewey (1938). Este

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