El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 264 tacto afectivo. El análisis de los datos fisiológicos reveló que este tipo de estimulación produce una disminución significativa de la frecuencia car- díaca de los bebés, con un efecto tranquilizador. Estos resultados se resumen con particular claridad en el trabajo de Sbarra y Hazan (2008), quienes afirman: “La regulación social proporciona el medio más eficiente y metabólicamente rentable para regular el afecto. La fisiología corregulada describe los fundamentos de este proceso y puede aportar valor adaptativo al permitir a las personas regular rápidamente el malestar afectivo mediante la sincronización de sus sistemas fisiológicos con su figura de apego” (Sbarra y Hazan, 2008, p. 157, traducción propia). En ese sentido, estas investigaciones resultan particularmente rele- vantes para el argumento aquí desarrollado, ya que muestran cómo la afec- tividad funciona como un elemento ligado corporalmente tanto a la auto- rregulación —mediante predicciones internas del sistema— como a la co- rregulación derivada de interacciones físicas y sociales con otros. La afecti- vidad, así, es un proceso relacional, dependiente tanto de la corporalidad propia como de la interacción con otros cuerpos. En conjunto, el argumento desarrollado por Cea (2023) permite comprender el aprendizaje como un proceso intrínsecamente corporizado, afectivo y relacional, sustentado en dinámicas de autorregulación homeos- tática propias de los sistemas vivos y en procesos de corregulación mediante la interacción con otros. Así, la afectividad—que depende de estos procesos de regulación homeostática— no constituye un añadido ni un modulador secundario del aprendizaje, sino una dimensión estructural que organiza la percepción, orienta la atención y sostiene la memoria y la motivación. Aprender, entonces, no es simplemente adquirir o procesar información, sino participar en un proceso de regulación dinámica que involucra cuerpos vivos en interacción con su entorno y con otros. Como lo resume el propio Cea: “El aprendizaje, el afecto y nuestra naturaleza corporal y viva no son aspectos separados de nosotros mismos, sino constituyentes interdepen- dientes del todo multifacético que somos” (2023, p. 576, traducción pro- pia).
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=