El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
239 Capítulo 11 · Del determinismo estructural a la poética terapéutica. Matías Alberto Mouliat ● Acto I: El planteamiento (contexto de la queja): Representa la fase inicial donde el consultante despliega su situación actual, habitual- mente insatisfactoria y cargada de sintomatología. Es el marco des- criptivo del sufrimiento. ● Acto II: La confrontación y transición (nudo clínico): Constituye el núcleo de la historia. En esta etapa, terapeuta y consultante nave- gan la incertidumbre, desafían la coherencia del problema y explo- ran nuevas posibilidades a través de marcos intermedios. ● Acto III: La resolución (marco de salida): Es el desenlace donde se arriba a una narrativa satisfactoria, se consolida el cambio y se establece el cierre del proceso terapéutico. Es vital comprender que esta arquitectura de tres actos es aplicable en dos niveles simultáneos: tanto a la totalidad de un proceso terapéutico —desde la primera consulta hasta el alta— como a cada sesión individual. Esta úl- tima puede concebirse, en sí misma, como un microdrama que busca tran- sitar del planteamiento de un problema (Acto I) a una exploración (Acto II) e, idealmente, a una resolución o apertura de posibilidades (Acto III). Lo crucial en este modelo son las transiciones, aquello que Field (1979, en Kee- ney, 1990/1992) denomina plot points o puntos de trama. Un punto de trama es un incidente o acontecimiento que engancha la acción y la hace girar en una dirección distinta. En la clínica, el terapeuta creativo espera y busca activamente cualquier inspiración, señal, salto imaginativo o apertura que funcione como plot point para salir del estancamiento del Acto I hacia la transformación del Acto II. Sin este giro, la sesión se queda atrapada en la mera descripción del problema. El encuentro La terapia es un contexto que, paradójicamente, no debe replicar los con- textos sociales habituales del consultante. Si la conversación terapéutica se limita a confirmar las visiones del mundo que el consultante trae de sus do- minios habituales, el cambio se vuelve improbable. En esta línea, Ray y Kee- ney (1993) retoman la supremacía del contexto siguiendo a Bateson (1972), quien utilizaba un ejemplo provocador: nos recordaba que crimen no es el
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