El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 206 problemáticas de salud mental y a una mayor probabilidad de cursar cua- dros de carácter crónico (Faruque et al., 2025). Estas condiciones configu- ran escenarios de estrés prolongado que impactan directamente en el fun- cionamiento psicológico, modulando tanto la vulnerabilidad al malestar como las posibilidades de recuperación (Jeste et al., 2025). Asimismo, estos factores generan y perpetúan ciclos intergeneracionales de desventaja en po- blación expuesta a contextos de vulnerabilidad psicosocial asociados al es- trés sostenido en el tiempo (Kirkbride et al., 2024). La complejidad de este fenómeno invita a comprender la salud men- tal como un proceso dinámico, relacional y contextualmente situado (Ira- rrázaval, 2020). En este sentido, cobra especial relevancia pensar en su ex- presión en la niñez y la adolescencia, etapas cruciales de maduración en las que una proporción significativa de los trastornos mentales se manifiesta tempranamente, lo que evidencia la importancia de las condiciones de vida para su configuración (OMS, 2025). Este enfoque no solo amplía la manera de concebir la salud mental, sino que también exige examinar cómo las con- diciones contextuales impactan en el funcionamiento del cerebro humano. Al respecto, la evidencia en neurociencia del desarrollo muestra que la maduración de funciones cognitivas, emocionales y autorregulatorias ocurre en estrecha interacción con el entorno, donde las condiciones de es- trés persistente, violencia o privación material durante la infancia y la ado- lescencia se asocian con alteraciones en redes cerebrales implicadas en el control ejecutivo, la regulación emocional y el procesamiento social (Casey, 2023; León Rodríguez y Cárdenas Parra, 2021). Estas modificaciones afec- tan no solo la reactividad frente a la amenaza, sino también la sensibilidad a las recompensas sociales y la capacidad de aprender a partir de la expe- riencia vincular, lo que configura patrones de funcionamiento que pueden persistir a lo largo de todo el ciclo vital (Li et al., 2022). En este sentido, el entorno social temprano opera como un organizador central del desarrollo cerebral, proporcionando o restringiendo las condiciones necesarias para la maduración de la cognición social en períodos especialmente sensibles del desarrollo (Ilyka et al., 2021; Sakurai, 2022). Así, las condiciones externas al individuo se alzan como elementos constitutivos del funcionamiento
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