El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

197 Capítulo 9 · Más allá del cerebro. Alan Barrera y Felipe Bastías Para interpretar la implementación problemática de estos modelos, cobra relevancia la racionalidad cibernética de Orit Halpern. Esta noción remite a una matriz epistémica que vincula evaluación de riesgo, salud y gobernanza, y difumina los límites entre clínica, seguros y mercado, pero también a una racionalidad política que tiende a concebir tanto a los indivi- duos como a las poblaciones en términos de sistemas regulables (Halpern, 2014). En esta visión, la salud mental se vuelve un problema de gestión, adaptación y corrección de desajustes funcionales. La noción de sociedad de control (Deleuze, 1990/2014) permite nombrar políticamente esta transfor- mación, ya que, bajo este contexto, las problemáticas de salud mental que- dan integradas en una economía general del control en la que el malestar es gestionado y normalizado mediante técnicas terapéuticas y farmacológicas, métricas de rendimiento y narrativas que buscan la optimización individual de cada sujeto. En este punto es posible encontrar una convergencia clara entre lo recién mencionado y las propuestas de Fisher (2009/2017), Berardi (2015/2017) y Rose (2007/2012), en el sentido de que el malestar psicoló- gico, lejos de ser un residuo accidental del sistema, se convierte en un efecto estructural. Si bien la crítica de la racionalidad cibernética nos permite si- tuar en un mismo horizonte los diagnósticos de estos autores, una limitación compartida es que sus propuestas quedan en la mera denuncia de la relación entre las problemáticas de salud mental y las tácticas cibernéticas a través de las cuales opera el capitalismo neoliberal, sin lograr dar un paso más allá, hacia un análisis de las condiciones epistemológicas y técnicas que hacen posible estos modos de malestar. Lo anterior guarda relación con la idea de que si nos mantenemos en una perspectiva de cibernética clásica de control, entonces las desviacio- nes respecto a los umbrales de normalización de la racionalidad cibernética serán patologizadas. Sin embargo, si se toma como punto de partida el prin- cipio de autorrecursión de la cibernética de segundo orden y la idea análoga de reflexividad crítica, la situación cambia, pues, en ese marco, el mundo observado sería significativo solo a través de sujetos históricamente situados que proyectan valor en ecologías socioculturales. Por tanto, valores externos propios de la racionalidad cibernética (eficiencia, productividad, riesgo, la

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