El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

189 Capítulo 9 · Más allá del cerebro. Alan Barrera y Felipe Bastías mando las facultades cognitivas y afectivas en sus principales fuentes de ex- plotación. Así, lo económico y lo psicopatológico se entrelazan: los trastor- nos mentales dejan de ser fenómenos excepcionales para convertirse en una norma funcional a la lógica del semiocapitalismo (Berardi, 2015/2017). La proliferación de este malestar psicológico tiene como correlato un giro terapéutico, cuya principal característica es la imbricación de dos fenómenos particulares: la psicologización del malestar y su normalización. Siguiendo a Colquhoun (2020/2021), esto quiere decir que el malestar se convierte en norma: se extiende una lógica de convivencia con él que, en lugar de indagar sus raíces o erradicarlas, instala —tanto a nivel individual como poblacional— la aceptación de la crisis como un estado continuo. Ni- kolas Rose converge en denunciar una importante tendencia a la psicologi- zación que en la actualidad se evidencia en la consolidación de una cultura terapéutica donde proliferan la literatura de autoayuda, gestión empresarial y publicidad (Rose, 2007/2012). Para Rose, esta cultura terapéutica forma parte importante del accionar de las tecnologías de gobierno neoliberal, ya que producen una forma particular de conducción de la conducta de indi- viduos libres que deben gestionarse a sí mismos, en tanto sujetos responsa- bles de su propia vida y bienestar. La comprensión del malestar psicológico a partir de ciertos desarrollos en psiquiatría y neurociencia sería vital para la instalación de un nuevo régimen de producción de subjetividades, refle- jado en la figura de un yo neuroquímico que debe encargarse de su propia optimización y autorregulación neuroquímica mediante técnicas farmacoló- gicas y terapéuticas. El modelo biomédico y sus críticas “desde dentro” Como punto de partida, es necesario señalar que el giro terapéutico tiene como base el modelo biomédico, cuyo foco está en el entendimiento de los trastornos mentales como enfermedades localizadas principalmente en el cerebro, explicables por desviaciones en mecanismos biológicos (como ge- nes, neurotransmisores o circuitos) y, por tanto, tratables mediante inter- venciones somáticas estandarizadas (farmacoterapia, neuromodulación). Desde esta perspectiva, el cerebro tiene un rol causal determinante de la

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