El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

187 Capítulo 9 · Más allá del cerebro. Alan Barrera y Felipe Bastías Capitalismo, malestar psicológico y giro terapéutico Desde la teoría social y política, es posible advertir una serie de diagnósticos críticos que buscan abordar las transformaciones y dinámicas propias del capitalismo neoliberal, entendido como un régimen social y económico ca- racterizado por la centralidad, la constante expansión y la desregulación del mercado, así como por la extensión de lógicas de competencia e individua- lización a casi todos los ámbitos de la vida social. Bajo esta lógica, surgen fenómenos como la flexibilización y precarización laboral, la aceleración so- cial y técnica, y expresiones del malestar social que inciden en la producción de subjetividades en el marco de las sociedades contemporáneas. Es en este contexto que el crítico cultural británico Mark Fisher acuña el concepto de realismo capitalista para describir una atmósfera gene- ral o configuración de lo sensible que condiciona cuestiones tales como la estructuración del orden social, la producción cultural, la organización del trabajo e incluso la construcción de imaginarios políticos (Fisher, 2009/2017). Bajo este contexto, el sistema capitalista prescindiría de legiti- maciones ideológicas que lo presenten como el mejor sistema posible. Por el contrario, al finalizar el siglo XX y luego de la caída de los socialismos reales, el capitalismo aparece como el único sistema posible y viable. Esta clausura del horizonte de expectativas constituye el rasgo esencial del rea- lismo capitalista, ya que se vuelve prácticamente imposible concebir alter- nativas fuera del marco neoliberal. La crítica de Fisher al realismo capitalista se centra en relevar posi- bles puntos de contradicción que permitan evidenciar sus incongruencias. En este sentido, Fisher otorga particular relevancia a lo que denomina la “aporía de la salud mental”, ya que, a medida que la depresión, la ansiedad y el estrés proliferan en las sociedades neoliberales, los costos sociales de su funcionamiento se vuelven cada vez más altos e insostenibles (Fisher, 2009/2017). Lo problemático de esta situación reside en que, bajo el rea- lismo capitalista, la salud mental es tratada como un hecho separado de sus determinantes políticas y económicas. Fisher se refiere a este fenómeno en términos de una normalización de los trastornos psíquicos y de una privati- zación del estrés, donde el malestar psicológico tiende a interpretarse en

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