MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

82 pección del Trabajo. Flora Heredia, una estudiante de leyes y amiga de Elena Caffarena, con quien compartía su interés por los problemas socia- les, fue empleada de la Caja de Seguro Social donde actuaba en los casos de bienestar 159 . Parada, Heredia, Mandujano, Poblete y Yunge eran mujeres típicas de la emergente clase media en cuanto a que todas tenían empleos en insti- tuciones del Estado. Consideraban necesario y deseable el compromiso del Estado para asegurar el bienestar de los ciudadanos, así como lograr un cambio social. Unas pocas trabajaban en oficinas en que el bienestar de las mujeres y los niños era de particular importancia. Cuando discu- tían en el memch los problemas de la mujer y sus soluciones, ellas no dejaban en casa sus identidades relacionadas con su trabajo. No es sor- prendente que el memch fuera un pilar sustentador del compromiso del Estado con el bienestar de la sociedad. A pesar de las proclamaciones de modernidad y progreso de la cla- se profesional, estas mujeres tuvieron que luchar contra prejuicios tanto personales como institucionales en cada etapa de sus carreras. Heredia, por ejemplo, no ejercía la abogacía en su propia oficina, porque era muy difícil para una abogada independiente encontrar clientes 160 . Y aunque las mujeres conquistaban lentamente posiciones, las convenciones socia- les no las favorecían completamente. Para la mayoría de las mujeres de esta generación pionera, era difícil conciliar profesión y familia. Muchos hombres esperaban que sus mujeres dejaran de trabajar y se dedicaran a la familia si ello era económicamente posible. Muchas mujeres dedi- cadas a su trabajo ni siquiera consideraban el matrimonio. De las muje- res mencionadas anteriormente, Parada y Mandujano nunca se casaron; Flora Heredia lo hizo tardíamente y no tuvo hijos. Solo Clara Williams se casó y tuvo hijos. La falta de una familia, con todas las responsabilidades que ello significaba, permitió a estas mujeres dedicar más tiempo a sus intereses personales. En realidad, el memch no magnificaba la maternidad al punto de con- siderarla la más suprema de las funciones de la mujer, como otras orga- nizaciones femeninas. Desarrollaron una fuerte labor en pro de la eman- cipación de las mujeres, no solo respecto de la desigualdad ante la ley, 159 Caffarena señaló que había solo cinco o seis mujeres estudiantes de leyes en su curso y que Flora Heredia era la única interesada en problemas sociales. Eltit, «Elena Caffarena», 8-9. 160 Caffarena soslayó este problema trabajando junto con su marido.

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