MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

79 Si las mujeres no se movilizaban y no comenzaban a opinar, nada cambiaría. Tanto Vergara como Caffarena tenían simpatías por el Partido Co- munista, pero también tenían considerables desacuerdos con la línea del partido. A pesar de la idea predominante y equivocada de que Elena Ca- ffarena era comunista, ella nunca se afilió al partido. Sus miembros de- bían seguir la línea del partido, y eso obstaculizaba «la independencia para poner sobre la mesa los problemas de la mujer». Considerándose una socialista moderada, no quería someterse a ninguna restricción con respecto a su activismo 152 . También Vergara colocó al feminismo a la par o por sobre la lucha social en general, lo que condujo a ardorosas discu- siones con su compañero Chamudes: Yo creía que la igualdad de derechos para las mujeres estaba por encima de la lucha de clases. Al fin y al cabo, argüía, el Partido Comunista chileno decla- raba en esos años que la revolución en el país debería ser de tipo democráti- co-burgués. ¿Por qué excluir entonces a las mujeres de la burguesía? ¿Por qué no ayudarlas a obtener los beneficios enumeradas para ellas en el programa? 153 Sin embargo, ya que ella percibía al PC como «el único y posible pro- tector» frente a las actitudes profascistas que encontró en abundancia en la élite chilena, Vergara se convirtió en militante del Partido en 1936 154 . Durante algunos años trató de jugar el doble papel de la «feminista an- tiburguesa» y la «comunista anormal». No obstante, en 1940, con el abrupto cambio de la estrategia comunista después de que la Unión So- viética firmara el pacto de no-agresión con Alemania, Marta Vergara fue expulsada del Partido. Las dos mujeres que fundaron el memch tenían puntos de vista y metas propios que trascendían las tácticas instrumenta- listas de los partidos de izquierda dominados por varones. Ni Elena Caffarena ni Marta Vergara eran novatas en el campo de la organización. Ambas habían demostrado bastante iniciativa como parti- cipantes en varias organizaciones, conferencias y agencias de gobierno. Marta Vergara tenía un gran talento para llevar al papel sus opiniones, 152 Eltit, «Elena Caffarena», 16-18. 153 Vergara, Memorias , 92. 154 Vergara, Memorias , 234-5. En una conversación en diciembre de 1994, ella declaró que, si se hubiese negado a afiliarse, habría socavado la posición de Chamudes dentro de su partido, cuestión que no quería hacer.

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