MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
78 este punto, probablemente a causa de sus propias experiencias con hom- bres de izquierda: mientras la mujer no comprenda que tiene intereses y problemas especiales cuya solución depende de ella sola y mientras crea con tanto optimismo que las ideas de la izquierda van a barrer de la noche a la mañana los prejuicios que hay en el hombre respecto a la mujer su situación no cambiará en un ápi- ce dentro de la sociedad 149 . Sin embargo, aunque las mujeres se organizaran con éxito y obtuvie- ran reformas legales y sociales, esto no sería suficiente para mejorar la situación de la mujer 150 . Vergara y Caffarena convinieron que la igual- dad de derechos no era suficiente para cambiar las relaciones de género e insistieron que tanto las mujeres como los hombres debían cambiar de actitud. Nuevamente, la responsabilidad por la acción en este sentido descan- saba en los hombros de las mujeres. Marta Vergara, en particular, era es- céptica acerca del compromiso de los hombres con el cambio de las rela- ciones de género: «Los hombres no están interesados en la emancipación de la mujer. Además, creen que no les conviene». Según ella, esto era ver- dadero para la mayoría de los hombres sin tomar en cuenta su posición política, ya que no veía ninguna evidencia de que las ideas izquierdistas disminuyeran los prejuicios de los hombres hacia las mujeres. Criticaba la idea de la izquierda de que la liberación de la mujer se produciría como resultado de un cambio en las relaciones de producción, porque la veía como una cortina de humo para esconder la indiferencia de los hombres hacia la subordinación de la mujer. Las mujeres a veces contribuían, sin darse cuenta, a su propia opresión resignándose ante ello, y por esto es que Vergara alentaba a las mujeres a liberar su propio pensamiento: Siempre hemos creído que el último reducto de la reacción es y será el de las relaciones de hombre a mujer. […] tendremos que ser nosotras y solo noso- tras, las que empujemos esa liberación íntima, a esta revolución que deberá hacerse en la cabeza de cada cual 151 . 149 «La liberación de la mujer será obra de la mujer», La Mujer Nueva 9 (agosto 1936), 2. 150 La Mujer Nueva 13 (marzo 1937), 5. 151 La Mujer Nueva 9 (agosto 1936), 2.
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