MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

77 nombrada segunda vicepresidenta, según ella, porque era la única abo- gada de la nueva organización 145 . En los años siguientes trató de guiar esta organización profesional a un creciente compromiso con los debates públicos sobre asuntos sociales y femeninos. Sin embargo, la Asociación de Mujeres Universitarias no satisfizo las aspiraciones de Elena Caffare- na, ya que estaba limitada a «una élite, nada más, de gente que se reu- nía regularmente para estudiar los problemas de la mujer… cosas que no iban más allá de escribir o dar una charla acerca de esto». Por esta razón, comenzó a pensar en una organización de diferente tipo, «una organiza- ción de lucha que movilizara a las mujeres y que fuera militante» 146 . Qui- zás fue este descontento con los grupos femeninos existentes lo que hizo a Elena Caffarena cambiar de parecer y aceptar la proposición de Marta Vergara de tratar de formar una nueva organización. La decisión no fue tomada a la ligera, y Marta Vergara posteriormente interpretó la negativa inicial de Elena Caffarena como un signo de su compromiso: Elena Ca- ffarena se tomó con total seriedad la obligación que asumió 147 . Uniendo fuerzas A pesar de las considerables diferencias familiares, de educación, y las no menos importantes diferencias de personalidad, Marta Vergara y Elena Caffarena tenían muchas cosas en común. Lo más importante era que estaban unidas por la fuerte creencia de que la mujer debía participar no solo en la fuerza laboral sino en la vida pública en general, y que necesi- taba iguales derechos para hacerlo eficientemente. Tanto Marta Vergara como Elena Caffarena tenían la férrea convicción de que la movilización de las mujeres, como un grupo con intereses propios, era imperativa. Ele- na Caffarena manifestó en una entrevista que las mujeres que trabajaban dentro de los partidos políticos no habían obtenido ningún logro para ellas mismas. Por lo tanto, era «indispensable que hubiera un grupo de mujeres que trabajara independientemente y que, sin tomar en cuenta su interés partidista, sostuviera en alto la bandera de las demandas de las mujeres» 148 . Marta Vergara y Elena Caffarena estuvieron de acuerdo en 145 El Mercurio , 3 de agosto de 1931; Elena Caffarena y Juana Díaz Muñoz, Homenaje a la doctora Pérez (Talleres Gráficos Lautaro, 1953), 10. 146 Meza, La otra mitad de Chile , 49. 147 Vergara, Memorias , 128. 148 Durand, Mis entrevistas , vol. 1, 200.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=