MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

73 sociales, pronto se convirtieron en pareja. Cuando Chamudes y Eudocio Ravinés se acercaron a Marta Vergara para conversar acerca de la nece- sidad de establecer un nuevo tipo de organización femenina con atractivo popular, ella no necesitó de mayor convencimiento 132 . Se dispuso a crear una nueva organización feminista que tomara en cuenta la necesidad ur- gente de la movilización antifascista. Ravinés estuvo siempre dispuesto para ayudarla con «uno que otro consejo». Los esfuerzos de Marta por tratar de interesar a las mujeres de los diferentes círculos en una nueva organización no contaron con mucho éxito en un comienzo. Recién en 1935, escribió: el clima pre Frente Popular comenzaba a dar sus frutos. Un grupo de mujeres llegaba por fin a algunos acuerdos. El aporte más positivo estaba en la prome- sa de ayuda de la abogada Elena Caffarena. Hasta ese momento las insinua- ciones y pedidos no habían encontrado aliento. Sus «no» caían lapidarios. 133 Pero luego de repetidas visitas de Vergara y de largas discusiones, Ele- na Caffarena finalmente se dejó convencer. Estaba impresionada con su talento porque, a diferencia de la mayoría de las feministas de la época que eran feministas por «instinto», Marta Vergara había estudiado tra- tados y teoría sobre el feminismo, lo cual iba a ser esencial para impartir un sólido tinte feminista al memch 134 . Elena Caffarena de Jiles, la feminista profesional Marta Vergara no eligió a su aliada al azar. En Elena Caffarena, una de las pocas abogadas que ejercía en Chile, encontró a alguien que durante mucho tiempo había demostrado preocupación por los derechos de la mujer y que era políticamente independiente, aunque tenía clara simpatía izquierdista. Más aún, Elena Caffarena estaba bien conectada con políti- cos y profesionales progresistas gracias a sus años en la Universidad de Chile. Su nombre de soltera era Elena Caffarena Morice. Nació en 1903 132 También en otros temas, Chamudes era convincente. En 1936, convenció a Marta Ver- gara que se casara con él. Como Marta Vergara admite con franqueza, él estaba presionado por su partido para hacerlo. Sus relaciones de ese tiempo con otra mujer iban en contra de la moralidad del PC. El hecho de que Chamudes fuera nueve años más joven que Vergara, judío y comunista, escandalizaron a la familia de Vergara, lo que fue muy comentado. Contra todo pronóstico, ellos mantuvieron su relación no convencional hasta lamuerte de Chamudes en 1989. 133 Vergara, Memorias , 127. 134 Eltit, «Elena Caffarena», 14.

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=