MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
70 unos pocos años de enseñanza secundaria. Por circunstancias fortuitas, Marta Vergara hizo amistad en los círculos artísticos con Sara Hübner y los poetas Vicente Huidobro y Pablo de Rokha. A través de ellos conoció a Nicolás Peña Lynch, un aspirante a caricaturista perteneciente a una familia aristocrática empobrecida con quien se casó a comienzos de los años veinte. El matrimonio no fue feliz. Peña era un alcohólico incurable y Marta Vergara empezó a trabajar en la oficina de correos para mante- nerse ella y a su irresponsable marido. La decisión de trabajar la enfrentó por primera vez con la subordi- nación legal de la mujer. Su marido objetaba que ella trabajara en la ofi- cina de correos, lo que consideraba como un ataque a su dignidad. El empleador no tuvo otra opción que despedirla de su trabajo 119 . Después de este incidente, se separó de su marido, quien murió pocos años des- pués. Afortunadamente, su hermana se había casado bien, y su cuñado Santiago Labarca, un abogado y funcionario gubernamental, la mantuvo durante unos pocos años 120 . Marta Vergara comenzó entonces a seguir cursos ofrecidos por el Consejo Nacional de Mujeres, que estaba en esa época bajo la dirección de Amanda Labarca 121 , y trató de prepararse para los exámenes que le permitieran continuar su educación formal. En ese entonces «aborrecía a las feministas porque eran antipoéticas» y los de- rechos de la mujer no eran para ella motivo de preocupación 122 . Asimis- mo, no había desarrollado un interés por la política, sino más bien sentía un difuso malestar por la pobreza de la mayoría de los chilenos. En sus contactos con los miembros de las clases altas, se sentía molesta por «esa vanidad, esa estúpida autosuficiencia y, más que todo, por la terrible ba- nalidad de las conversaciones». A pesar de estas observaciones, tenía en esa época solo «una vaga noción de protesta» 123 . Fue necesaria una larga permanencia en Europa para que sus ideas cristalizaran. 119 Vergara, Memorias , 33. Bajo el Código Civil anterior a 1925, era ilegal que una mujer trabajara sin el consentimiento de su marido. 120 Labarca era un joven muy conocido en los años veinte. Masón y afiliado al Partido Radical, había sido dirigente en la FECH, la combativa organización estudiantil. El periodista Tito Mundt lo describió como un «ídolo de la juventud». Mundt, Banderas olvidadas , 38. 121 El marido de Amanda Labarca, Guillermo Labarca Hubertson, un político radical y profesor, era primo de Santiago Labarca, lo que es otra demostración de lo pequeño de los círculos profesionales de esa época. 122 Vergara, Memorias , 34. 123 Ana María Larraín, «Marta Vergara: Una mujer que se sentó en las convenciones», Carola 112 (1986): 14-17.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=