MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
69 ron en las prioridades para las acciones concretas y las campañas que emprendió el memch. Por supuesto que es mucho más fácil tratar de hacer una biografía co- lectiva de las líderes que intentar establecer quiénes eran los cientos de mujeres que se presentaban a los eventos del memch. La información sobre la directiva nacional y algunas de las profesionales estaba disponi- ble en diarios, diccionarios biográficos, entrevistas y cartas. Las mismas fuentes proporcionaban también fragmentos de información acerca de algunas afiliadas de base. Complementado con una mirada a los barrios donde tenían sus hogares las adherentes del memch de Santiago, este ca- pítulo proporciona una mirada de la «mujer nueva». Comienza con cor- tas biografías de Elena Caffarena y Marta Vergara, las dos mujeres que pusieron el mayor esfuerzo dentro del memch en sus primeros años 117 . Sigue un estudio del resto de la directiva, y después la atención se vuelve a las afiliadas comunes en un intento por mostrar cómo lo estructural y lo personal se unieron para formar a las mujeres activistas. De ese modo, este capítulo espera contribuir a una mejor comprensión de quienes apo- yaron al Frente Popular, que en la mayoría de los relatos historiográficos figuran solo como estadísticas electorales o masa anónima. Marta Vergara: Feminista antiburguesa y «comunista anormal» Marta Vergara nació en 1898 en el puerto de Valparaíso como la segun- da de tres hijas de un padre comerciante moderadamente próspero. La tragedia golpeó a la familia con el terremoto de 1906 que casi destruyó la ciudad: las tres niñas perdieron a su madre y su hogar y su padre per- dió, además, su negocio. Esto, junto con la desastrosa situación econó- mica de la familia, no contribuyó a una niñez feliz 118 . Inteligente, pero sin medios, Marta Vergara no podía financiarse una educación más allá de 117 Marta Vergara nunca ha recibido la atención que se merece como una de las feministas pioneras del período y como escritora. La falta de atención a Marta Vergara podría deberse, en parte, al hecho de que ella escribió una cándida autobiografía, Memorias de una mujer irre- verente , que recibió en 1962 el Premio Municipal. A pesar del hecho de contener una riqueza de información sobre personalidades políticas de los años treinta y cuarenta y de la formación del Frente Popular, es posible que el escaso uso de esta biografía por los historiadores se deba, en parte, a que el relato errante de Marta Vergara no calzaba bien con la educación literaria altamente partidaria. 118 Marta Vergara, Memorias de una mujer irreverente , 8-14.
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