MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
61 femeninas con el proceso político se hizo más urgente cuando las mujeres obtuvieron el derecho a voto en las elecciones municipales de 1934. Aunque muchos hombres y mujeres chilenos aún se oponían a la idea de la participación femenina en política, el hecho de que la mujer había ganado el derecho a voto en las elecciones municipales de 1934 forzó la situación. Las mujeres se habían convertido en potenciales protagonistas políticas. Por cierto, todos los partidos políticos, excepto los comunis- tas, abrieron secciones separadas para las mujeres (con limitado poder dentro de los partidos) y trataron de atraer afiliadas tanto como votos. La derecha política, que apoyaba los papeles tradicionales de género y estaba ideológicamente encargada de restringir las esferas de actividad de las mujeres, era totalmente partidaria de reclutar mujeres para conseguir su voto. Los conservadores en particular hicieron campaña entre las mu- jeres con sus consignas profamilia señalando que «solo la justicia cuidará a sus hijos» y «solo la justicia protegerá sus familias» 101 . En contraste, los partidos de izquierda no duplicaron sus esfuerzos como la derecha por movilizar a las mujeres para votar. A pesar de su proclamado compromiso de aumentar la participación femenina en to- dos los aspectos de la vida nacional, no crearon ninguna estrategia para ganar nuevas afiliadas y se mostraron lentos en referirse a los intereses de las mujeres. Durante los años veinte y comienzos de los treinta, la izquierda se había centrado mayormente en los intereses de los trabaja- dores varones 102 . No es sorprendente que la mayoría de las mujeres que participó en las elecciones municipales de 1935 votara por los partidos Conservador y Liberal (56% contra el 38% de votantes masculinos). Más aún, gracias a la intensa campaña, la derecha consiguió 21 mujeres electas para los concejos municipales. Los otros partidos juntos lograron solo cuatro 103 . Los líderes masculinos de los partidos de izquierda aceptaron este resultado de manera fatalista y lo utilizaron como excusa para justi- ficar su error de no haber reclutado mujeres, a quienes ellos culparon de ser conservadoras natas. 101 La Mujer Nueva 13 (marzo 1937), 3. 102 La misma tendencia se encuentra en Estados Unidos y en Inglaterra. En ambos casos las tácticas de la izquierda cambiaron solo con el advenimiento de la Depresión y el surgimiento del fascismo. 103 Fueron elegidas dieciséis mujeres del Partido Conservador, cinco del Partido Liberal, dos de los Radicales, una mujer del Partido Demócrata y una de una lista independiente. Ver Gaviola, Queremos votar , 61.
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