MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953

56 dia. Mujeres de buen nivel educacional podían participar en la vida pú- blica sin tener que temer repercusiones negativas sobre sus reputaciones o sobre sus vidas profesionales. Mientras juntaron dinero para buenas causas, efectuaron conferencias civilizadas, tés, o visitaron a las autorida- des en pequeñas delegaciones, fueron tratadas con suma caballerosidad y benevolencia por parte de las autoridades. Sin embargo, los intentos por extender el alcance del compromiso más allá de estas actividades propias de las damas o de asuntos locales enfrentaron una rápida oposición por parte de la Iglesia Católica y una gran parte de la sociedad chilena. La Encíclica Papal de 1937 rechazaba la idea de la emancipación de la mujer lisa y llanamente porque «la aparta de la vida doméstica y del cuidado de sus hijos para arrastrarla a la vida pública y a la producción colectiva » . Solo los comunistas ateos, así argüía la Iglesia, podían apro- vecharse de tales ideas aberrantes que podían conducir a la destrucción de la familia 88 . En 1937, dos años después de la fundación del memch y luego de la formación de unas pocas organizaciones femeninas progresis- tas, las dirigentes femeninas de la Acción Católica emitieron una declara- ción en relación a estas nuevas instituciones, que incluían al Partido Cí- vico Femenino, Club Femenino América, Club de Profesores, Federación Metodista Femenina, como también la Asociación Cristiana Femenina: Existe un intento de un movimiento internacional femenino de introducir ideas disidentes en las mujeres... separarlas de la religión y de la Acción Ca- tólica, introducir la aprobación del divorcio y la simpatía por las divorciadas, generalizar la planificación de la familia también en las clases más pobres presentándola como una solución a sus problemas económicos; en una pala- bra, corromper a las mujeres, destrozar la familia, destruir la Acción Católica e introducir el comunismo. Sin ahorrar palabras, la declaración de la Acción Católica hacía hincapié en la «absoluta incompatibilidad» del catolicismo con cualquiera de estas instituciones. No obstante, algunas dirigentes de las organizaciones atacadas que se consideraban católicas practicantes, rechazaron las insinuaciones de la existencia de lazos con un movimiento de inspiración comunista y protestaron enérgicamente por el veredicto de «incompatibilidad». 88 Encíclica Papal de Pío XI, 19 de marzo de 1937, citada en Informe sobre el Comunismo , de Sergio Fernández Larraín (Zig-Zag, 1954), 10.

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