MEMCH una historia de organización feminista 1935-1953
53 En 1913, una visita de la librepensadora española Belén de Zárraga proporcionó el ímpetu necesario para organizar a las mujeres en las mi- nas y puertos del norte de Chile. Zárraga no estaba especialmente pre- ocupada por el voto femenino o los derechos legales, sino que predica- ba que la mujer necesitaba emanciparse mentalmente, especialmente de las enseñanzas de la Iglesia. Con el apoyo de Recabarren se fundaron centros femeninos en los asentamientos mineros del norte de Chile, en los que las mujeres no solo podían reunirse a hablar acerca de los pro- blemas que enfrentaban en la vida diaria, sino también adquirían una base de educación política 79 . Sin embargo, no existían feministas socia- listas con visibilidad en Chile. Esto se debió al hecho de que ni el Partido Demócrata ni el Partido Obrero Socialista consiguieron atraer seguido- ras de la clase media ni tampoco obtuvieron éxito entre las mujeres de la clase obrera 80 . Las primeras organizaciones feministas burguesas nacieron en los círculos menos políticos. Con frecuencia eran dirigidas por mujeres de alto nivel educacional, como Amanda Labarca. Aunque su carrera y éxito eran extraordinarios, Amanda Labarca fue un ejemplo del ascenso de la clase media que analizamos en este capítulo. Nacida en Santiago en 1886 en una familia de la clase media, llegó a ser profesora y escaló hasta ser la primera mujer directora de un establecimiento de educación secundaria, la primera profesora de la Universidad de Chile en 1922 y una de las in- telectuales más importantes del país 81 . En 1915, Amanda Labarca y unas pocas amigas fundaron el Círculo de Lectura, que tenía como meta el mejoramiento cultural de la mujer a través del estudio de obras literarias y filosóficas. Organizaron el grupo por iniciativa propia, efectuaron con- ferencias e invitaron a oradores, todo sin el auspicio clerical, por lo que fueron duramente atacadas. Poco tiempo después, mujeres de la clase acomodada formaron su propio Club de Señoras, aparentemente como una respuesta directa al Círculo de Lectura de la clase media femenina ilustrada. Una de las fundadoras de ese club, la conocida escritora Inés 79 Gaviola et al., « Queremos votar» , 28. 80 Sobre el particular, la experiencia chilena difiere marcadamente de la argentina. En Argen- tina, Alicia Moreau de Justo, la esposa del fundador del Partido Socialista, enarboló la bandera del feminismo junto con otras socialistas de la clase media, como las hermanas Chertcoff y Lapeppiere. Lavrín, Women, Feminism and Social Change , 261-64. 81 En 1906, Amanda Labarca se casó con Guillermo Labarca Hubertson y adoptó su apellido. Su marido era miembro del Partido Radical y fue ministro de Educación entre 1920 y 1924.
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